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Testimonio de Enrique Cirules sobre la mafia, es llevado al celuloide

por: Ernesto Cuní

El documental El paraíso de la Mafia. Cuba antes del 1959, de los realizadores alemanes Bernhard Pfletschinger y Hans-Peter Weymar, basado en testimonios del escritor e investigador cubano Enrique Cirules, fue exhibido en la sala de cine del Pabellón Cuba, por primera vez fuera de las fronteras alemanas.

La proyección fue posible gracias a la organización no gubernamental Cuba sí, grupo de solidaridad del partido La izquierda, de Alemania.

El audiovisual parte de testimonios e investigaciones en los que Cirules expone de manera convincente, el conocimiento pleno de los diferentes gobiernos norteamericanos sobre las actividades de la mafia en Cuba, antes de 1959, a través de datos reveladores ─hasta ahora públicamente desconocidos─, y que se abordan en el documental, como la orden dada por Meyer Lansky, administrador y principal figura de los intereses mafiosos norteamericanos en Cuba en la época, para asesinar al líder cubano Fidel Castro ante la oposición de éste de legalizar los casinos, a inicios del triunfo revolucionario. La oferta por el magnicidio sería de un millón de dólares.

Matices de la personalidad de este delincuente de “cuello y corbata”, entre ellos su raro comportamiento al desaparecer en varios momentos sin que nadie supiese dónde se hallaba, también son comentados en el filme.

Cirules manifestó sentir placer con el resultado del documental, que él veía también por primera vez y subrayó: “No es un documental de propaganda, es un material que inserta en el conocimiento público datos que no se conocían sobre la mafia antes de 1959, en Cuba, como las operaciones encubiertas que la misma realizaba, muchas veces permitidas por el gobierno norteamericano”.

En la tesis de sus investigaciones, Cirules demostró cómo el gobierno de Estados Unidos no envió tropas a Cuba para labores subversivas porque tenía la plena seguridad de que Batista, títere de sus intereses, las realizaría con el dinero de la mafia, que actuaba a sus anchas en el país. La siniestra organización ahogada en los Estados Unidos., encontró en Cuba territorio franco para sus actividades gracias al beneplácito del gobernante cubano.

Aclara Cirules que por medio del material se ayuda a desmotar la falsa creencia de que Cuba fue meca de los adelantos y la modernidad, todo esto obedecía, según explica, a una fachada, que toleraba el juego, las drogas, y el enriquecimiento ilícito. Para el pueblo lo que había era hambre, miseria y represión, puntualiza.

Hans-Peter Weymar, uno de los realizadores, agradeció la oportunidad de mostrar el audiovisual en Cuba y a Cirules por haber dado todo los datos para la realización de su filme. Comenta que cuatro años atrás surgió la idea de que lo realizara la televisión alemana y hace dos años se le otorgó el financiamiento. “La reacción ha sido buena en mi país”, concluyó.