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Cobertura informativa

Mientras llega el día

por: Nancy Maestigue Prieto

Agosto del año 1810 en Quito. Los días corren con aparente tranquilidad para el colonizador español. “Los revoltosos han sido neutralizados”, no hay riesgo de levantamiento, aunque el guía intelectual sigue suelto. Se anuncia el linchamiento de los rebeldes como escarmiento, pero el pueblo está perdiendo el miedo. Estos son, a grandes rasgos, los caminos que seguirá la novela de Juan Valdano, Mientras llega el día, publicado por la Editorial Arte y Literatura en su colección Alba Bicentenario para esta 22 Feria Internacional del Libro, Cuba 2013. En ella narra los días circundantes al 10 de agosto de 1809, fecha que se conoce como el Primer Grito de Independencia Americana. Novela que al entremezclar personajes reales con los de ficción, se vale de estos para tejer la acción, y si bien recoge un fragmento de la historia de Ecuador, estos no pierden el encanto del género en el que se mueven.

Una propuesta que demuestra el conocimiento que sobre la historia y la formación de una nación y sus problemas identitarios posee el autor. Estos fueron algunos de los reconocimientos que la doctora María Dolores Ortiz expuso al realizar la presentación, a lo que agregó la inteligente relación de los personajes históricos como Espejo y los nacidos de la creación de Valdano, Pedro Matías Ampudia, o los criollos detenidos en las cárceles. En la novela, la visión de los criollos sobre la realidad está dividida: unos miran hacia adelante, en busca de esa liberación necesaria del hombre que pertenece a un país; otros, en contrapunto, solo miran hacia atrás, no piensan en eliminar el yugo, solo sienten la necesidad de ser autónomos. 

María Dolores destacó asimismo la fuerza de las descripciones como base de los sucesos sangrientos contados, las costumbres de los habitantes, sus coplas, sus sentimientos, todo expresado a través de un lenguaje propio de principios del siglo xix en el Ecuador.

Mientras llega el día se adentra en esa zona de la historia de Ecuador como precursor de las luchas por la independencia americana. La intención de la obra no es hacer historia, sino escribir una novela donde los acontecimientos narrados estén como soporte de otras, donde la existencia humana y sus aspiraciones se entrecrucen, donde la corrupción de algunos, sea la venganza de otros, que a su vez también pagan por sus propias corrupciones. Ante esta singularidad, el autor señaló: “Solo soy un escritor que busca su camino”. Camino que encontró en el perfil de sus personajes. Valdano se refirió específicamente a Espejo, un mestizo que demostró la ignorancia de los españoles de entonces, y cómo sus discípulos, específicamente Ampudia, son el eje de la novela, con sus contradicciones y esperanzas, sus dudas y aspiraciones, sus decisiones de morir, aunque no entiendan por qué están entregando sus vidas.
 
Pudiera considerarse como una clase magistral la exposición que el autor hizo sobre la novela histórica, la que consideró que debía ceñirse a la estricta verdad, mientras que la basada en un momento de la historia podía ser más libre y daba la posibilidad de la creación.