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Cobertura informativa

Emosentidos

por: Nancy Maestigue Prieto

 

                                                 La luz
                                          tiene algo solo de ella
                                                 sabe
                                          descartar la capilla
                                                 cabe
                                          en una gota de agua

...

Era de extrañar que después de tres día de Feria, todavía no se hubiera presentado por la Editorial Arte y Literatura ningún libro de su colección Lira. Pero la realidad es que se estaba reservando para hacerlo con Antonio Gonçalves, un escritor del país invitado, Angola, y su libro Emosentidos. Traducido por Noel de la Cruz López, fue presentado por el poeta Alex Pausides, quien dejó sentada la depurada factura, su pluralidad constante presente en la poesía actual y que no se encasilla ni en corrientes, ni estilos, sino que es poesía “a secas”, por la calidad creadora, la utilización de versos bien pensados, portadores de un sentimiento que yace en su autor.

Considerado “una de las voces líricas angolanas más notables y singulares” de este siglo, la poesía de Gonçalves se inscribe dentro de la búsqueda constante del hombre, la preocupación social, la reflexión filosófica, el amor que nace del espíritu, de lo erótico, lo sensual, sin dejar fuera la propia muerte, pero contenida y apoyada en la belleza de las expresiones y la mesura. Esa intención,  acompañada del oficio del poeta, se refleja en los temas que pueden ser tan cercanos a cualquiera que lleve dentro a ese poeta, que quizás nunca salió, pero sí sintió.

El cuerpo, la ciudad, el continente, la luz, la constancia, cada uno con su propia voz, confluyen como “agua que brota” por sí sola en la poética de Antonio Gonçalves, porque es su “propia vida, expresada con un lenguaje cosmopolita, pero con una fuerte carga emotiva”.

                                          No es rosado el color del amor
                                          cuando el dolor con su peso mortal
                                          debe soportarlo por dentro.