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Cobertura informativa

Queda para la memoria

por: Kaly Smith Llanes

La mañana de este invernal lunes 18 de febrero, recibió en el Centro de Estudios Martianos la primera Jornada del Centro Pablo de la Torriente Brau en la 22 Feria del Libro de Cuba. Para la ocasión se presentaron 3 títulos: Cartas cruzadas y Recuerdos de la próxima olimpiada, del Héroe de Majadahonda, y Don Quijote ha vuelto al camino. La intertextualidad en narraciones de Pablo de la Torriente Brau, de José Domínguez Ávila.
 
Pablo figura entre de los grandes de las letras cubanas. Sus trabajos periodísticos, sus cuentos y novelas constituyen ejemplos de la narrativa de vanguardia en Cuba. Como uno de los más altos exponentes del periodismo, las renovaciones en los textos no se hicieron esperar: les incluyó su experiencia personal y les incorporó el lenguaje popular. Sus crónicas y reportajes sobre la situación de la isla denunciaban los crímenes de Machado y las condiciones de vida en una sociedad neocolonial.

En España, durante la Guerra Civil, también realizó trabajos sobre el campo de batalla. Muchos críticos consideran que es el padre del género testimonial cubano, puesto que en sus crónicas se pueden hallar antecedentes del mismo.

Algunas de las más importantes publicaciones de la época acogieron sus escritos. El 5 de septiembre de 1933, en El Mundo, da a conocer un trabajo sobre Soler Lezama. A partir de ese momento, otros periódicos y revistas editarían sus crónicas: Línea, Bohemia, Ahora. En junio de 1936, apareció en Bohemia “Guajiros en Nueva York”, trabajo por el que le otorgarían póstumamente el Premio Periodístico Justo de Lara.

Su obra narrativa, alejada de todo tradicionalismo, se encamina a la recuperación y redefinición de la identidad cubana. Sin embargo, el sello peculiar de la vanguardia le permitió a Pablo abordar las temáticas desde recursos inusuales para su época. La parodia, la desacralización, la intertextualidad, lo apócrifo, la doble narración, la utilización de personajes y léxico tomados de la marginalidad social, el humor negro y el lenguaje mordaz son los procedimientos que convierten sus relatos en joyas de la literatura vanguardista.

Víctor Cassaus, director del Centro Pablo de la Torriente Brau, realizó las palabras preliminares para Cartas cruzadas, de las que solo aparece ahora el tomo I, pues el segundo no estuvo listo por problemas de imprenta. El epistolario recoge misivas escritas por Pablo y otras que recibiera durante su exilio en Nueva York en 1935, en él es posible encontrar la explicación de su viaje a España. Cassaus advirtió la importancia  la presentación del texto pues “no solo por la Feria, sino también porque tiene un eco mediático a través del sitio web donde hay una página especial dedicada a este evento”.

El también poeta recordó la primera edición de las cartas en 1982, y las siguientes reediciones logradas con la trascendental ayuda de Raúl Roa, pues Torriente Brau es “un autor que se ha publicado antes pero no con el rigor de los prólogos o estudios críticos”. De hombre prolífico lo catalogó Cassaus, quien reconoció que la significación de este volumen lo constituye “el material extraordinario que recoge el análisis del fracaso de la Revolución de los años 30, con elementos que enseñan para los tiempos que corren y los futuros de cualquier país; y los criterios de Pablo con respecto al exilio”. Destacó al final de sus palabras, el discurso de Pedro Pablo Rodríguez en la inauguración de la Feria, en el que junto a un análisis sobre Martí realiza reflexiones sobre la actualidad cubana, elemento que engarza a los dos intelectuales pues el libro “llega a incentivar el debate y la reflexión en un momento muy especial de cambios”.
  
Recuerdos de la próxima olimpiada fue presentado por Víctor Joaquín Ortega, quien evocó al escritor y al dirigente político de altura. Como cronista, específicamente deportivo, no se ha estudiado suficiente, necesidad imperiosa en el periodismo cubano. “Nos hace falta Pablo, por su pureza, amor, su visión internacionalista verdadera”, comentó Ortega, a la vez que alabó el pensamiento profundísimo y “al ser humano extraordinario”. “¿Cómo es posible que escribiera tanto del deporte en medio de sus avatares?, porque sabía del deporte”, afirmó el presentador. De su dominio, según comentó Ortega, era especial en Pablo, fundamentalmente, por su gran imaginación, por los conocimientos intrínsecos de varias especialidades y porque “el que no lo ha practicado no tiene alma para escribir desde el deporte”. Pablo realizaba ejercicios y comprendía lo que significaba cultivar alguna de sus disciplinas, pues “el deporte desde los griegos sirve para crear hombres y mujeres fuertes de espalda, pero también de mente y corazón”.  En  Recuerdos de la próxima olimpiada se encuentran varias de las líneas de pensamiento pabliano. Ortega concluyó explicando que en la obra es llamativa “la visión honesta y amorosa de Pablo sobre el deporte de su etapa, de su tiempo” y exhortó a que el lector lo comprenda “como lo que es: cultura”.
  
La Doctora Denia García Ronda reseñó detalladamente las cualidades de Don Quijote ha vuelto al camino. La intertextualidad en narraciones de Pablo de la Torriente Brau, de José Domínguez Ávila. En la obra literaria del Héroe de Majadahonda se integran “valores, inteligencia y estilos, por lo que su literatura no se conformó con las rupturas formales y por ello se encuentra entre las más originales y novedosas de la narrativa cubana”. A partir de un acercamiento a través de teorías literarias actuales, Domínguez Ávila deconstruye los textos de Torriente Brau, para entregar al lector los logros y particularidades que convierten su obra en una de las mejores de la etapa vanguardista. Los cuentos y la única novela de Pablo son radiografiados a partir de los estudios culturales y de las diferentes formas de intertextualidad, pero sin descontextualizarlos de su época, e integrándolos a la vida y la situación social de su autor. Uno de los aportes que García Ronda reconoció en Don Quijote ha vuelto al camino... lo constituye el hecho que su creador “no desestima en cuentos” por lo que analiza lo mismo aquellos considerados de “aprendizaje”, como los que la crítica denomina “relatos de madurez”. El libro tiene “utilidad para el desarrollo de una recepción más activa y profunda”, aporta a los “estudios teóricos y literarios en la isla” y “puede contribuir a abrir caminos en otras valoraciones de la obra pabliana”.

Por su parte, José Domínguez Ávila leyó un texto titulado “Pablo de la Torriente, continuador del humanismo de Cervantes y de José Martí”. En estas palabras los presentes apreciaron no solo la admiración y respeto de este autor por la narrativa de Pablo de la Torriente, sino también su amor por la pedagogía. El estudio, ahora hecho realidad en manos de los lectores, nació del deseo de incitar a los alumnos a pensar, marcando así una vertiente didáctica, a la cual se suma la de interactuar con el contexto y conseguir una integración de la literatura, la lingüística, la sociología, entre otras ciencias humanísticas tan importantes en el análisis del discurso. Finalizó su intervención haciendo un llamado a tomar a Pablo como modelo de adolescentes y jóvenes pues “fue un ser humano sencillo, capaz de entristecerse pero de tener un optimismo fuerte, con los pies en la tierra”.

El colofón del encuentro consistió en la interpretación del conocido trovador Silvio Alejandro, tal y como es tradicional en las presentaciones del Centro Pablo.