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Cobertura informativa

¡Quién fuera ola!

por: Nancy Maestigue Prieto

Después de un ameno Encuentro con... Manuel Rui (Poeta, cuentista, ensayista y crítico literario angolano), donde fue interesante lo que expresó en relación con su novela ¡Quién fuera ola!, a partir de los años posteriores al fin de la guerra, no se podía pasar por alto la referencia obligada. Publicada por la Editorial Arte y Literatura y traducida por Rodolfo Alpízar Castillo, el lector entrará en contacto con un ambiente muy sui géneris: la crianza de un puerco en un apartamento ubicado en un séptimo piso de un edificio de vecindad en el centro de Luanda, el de Ruca y Zeca, para resolver la escasez de alimentos; pero ¿cómo hacerlo sin crear un conflicto?

Los niños (siempre se encariñan con los animales) serán los defensores a ultranza de que el puerco/amigo no sea matado, y harán las acciones más inverosímiles para la salvarle la vida.

Las situaciones humorísticas y la fina ironía las maneja el autor con una sagacidad, digna de reconocer, porque a través de ellas llega a la “crítica mordaz al entorno social y del momento”, con un propósito bien expreso: “contribuir al perfeccionamiento del proceso político que vive su país”.

Con un lenguaje fluido, Alpízar, que además de traductor tuvo a su cuidado el prólogo, logra llegar a convertir en palabras lo que el autor busca con la novela (corta, pero intensa), donde “el chiste, la ocurrencia ingeniosa para salpicar una descripción, la narración relajada de acontecimientos, ¡la burla!, no son adecuados para la pintura de los tiempos heroicos que vive la sociedad revolucionaria o la nación recién surgida”.

En este libro, Manuel tratar un asunto que el propio Alpízar cita como “poco serio”: criar un puerco en un edificio de apartamentos, a través de un manejo ¿algo burlesco? de la forma de hablar de los políticos de la época en cuestión, tono utilizado también por otros escritores contemporáneos a Rui para mostrar, en ocasiones, las realidades más crudas apelando a que las grandes verdades pueden ser dichas con el humor más fino.

Por un lado, las relaciones en el seno de una familia, y por el otro, las de esa familia con sus vecinos y el proceso político, son el hilo conductor de una novela muy fácil de leer, por cercana, que llevará al lector a una reflexión, para de alguna forma estar de acuerdo con Manuel cuando expresó: “Solo a la ola nadie puede ponerle freno”.