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Cobertura informativa

Haïti Chérie

por: Nancy Maestigue Prieto

“¿Escritor alemán que ha escrito sobre Haití, o escritor haitiano que nació en Alemania?”, fue el juego de palabras interrogativas con las que Orestes Sandoval López, presentador y traductor de la novela de Hans Christoph Buch, Haïti Chérie de la colección Orbis (Editorial Arte y Literatura) abrió esta mañana de invierno de la 22 Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, en la sala Alejo Carpentier.

Haïti Chérie es la primera novela de este autor que se traduce al español   ̶le tocó a Cuba tener esa suerte   ̶, quien reconoció que fue precisamente, Alejo Carpentier la persona que lo motivó a escribir sobre Haití.

Según Sandoval, Buch no es un escritor alemán típico, porque sus temas no son alemanes; él prefiere escribir sobre el tercer mundo, aunque confesó que considera muy difícil entender a Haití, y lo explicó contando que para los haitianos, si lo que se dice o se cuenta lo hace un alemán, aunque sea mentira lo dan por cierto, pero con él, no, porque no lo consideran alemán.

Haïti Chérie es el segundo tomo de la trilogía haitiana de Hans Christoph; el primero trata sobre el abuelo del autor que va a ese país y se casa con una nativa que solo conocía dos palabras en alemán: cerdo y papa; y el tercero, el supuesto regreso de Cristóbal Colón a Haití, con un título muy sugerente en alemán, que traducido al español, sería: Discurso del difunto Colón en el día final, y que lo escribió inspirado en otro escrito por Carpentier sobre Colón. No obstante confesó que su interés era la trilogía pero cuando llegó Jean Beltrán Aristí al poder, tuvo que escribir el cuarto.

Antes de referirse al libro en concreto, Orestes Sandoval señaló que es un honor para esta feria la presencia de Hans, por sus cualidades y reconocimientos alcanzados en este mundo de la literatura  y de inmediato sus palabras fueron dirigidas a Haïti Chérie como una novela dividida en dos partes, la que le da los buenos días al lector (en el prólogo) para adentrarse en el lado diurno, alegre y vivo del vudú, a través de las aventuras eróticas de Erzulie (su tía), que comienza siendo amante de Cristóbal Colón y termina como concubina de Adolf Hitler. Esta mujer que en su condición de diosa es inmortal y se mantiene eternamente joven (en la religión yorubá, es Yemayá) seduce a grandes hombres de la historia, la política y las letras, escrito en un tono más ligero. El texto se convierte en una suerte de juego de palabras a partir de citas de Karl Marx, lo parodia; aunque sabe que a veces la ironía, en la actualidad, no se interpreta con facilidad; y una segunda que comienza con las buenas noches, algo que encierra una connotación semántica muy sugerente, el transcurso del tiempo, pero no solo esto, sino en ese mismo paso, el tono varía, ya esta parte es más  seria; narra el lado lúgubre y mórbido del vudú, la historia de esa nación durante la dictadura de los Duvalier y algunas cosas inventadas por su autor, que, aunque son mentiras, los haitianos las dan por cierta porque fueron dichas por un alemán.

La posmodernidad estructural de la novela se evidencia en el manejo que Hans hace del mosaico de citas que facilita que se deconstruya a sí misma en un “juego con grandes narraciones de la cultura occidental” como bien reza en la nota de contracubierta.