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Cobertura informativa

Los candentes Temas de la transición en Cuba

por: Rogelio Manuel Díaz Moreno

En el tercer día de actividades de esta 22 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana tuvo lugar una actividad a la que le era imposible pasar inadvertida. El colectivo de la revista de pensamiento Temas aprovechó el evento literario y citó a sus seguidores para la presentación del número 72 de la reconocida publicación, con el acompañamiento del panel que usualmente adereza estos encuentros.

El tema que abordaron los sesudos reunidos en la sala José Lezama Lima de esta Fortaleza de San Carlos de La Cabaña mantiene en vilo la atención de muchos de nosotros, y no es otro que la transición del modelo social y económico de nuestro país. Como una muestra de la importancia concedida a este fenómeno, se puede  aportar el consenso —del panel convocado—  manifestado alrededor de este término de transición con toda su contundencia, para dejar de lado eufemismos como  actualización o ajustes.

Raúl Garcés, a cargo de la conducción, trató de mantener el buen ritmo de las intervenciones, pues algún que otro integrante se extendía al verter sus tesis desde su experiencia como analista, científico social o miembro de las comisiones a cargo de la implementación de las nuevas políticas gubernamentales. Así, Manuel Limia empezó por establecer, como punto de partida, la nacionalidad consolidada en los últimos dos siglos y fuertemente conmocionada por los sucesos del derrumbe del llamado campo socialista.

Ahora esa sociedad enfrenta un panorama internacional al que debe adaptarse;  panorama caracterizado por la intensificación de las guerras de rapiña, crisis variopintas y emergencia de movimientos sociales alternativos. En este escenario, continuó, se profundiza el reto de construir una sociedad dirigida hacia una prosperidad sustentable, que atienda a los principios de justicia y solidaridad, proyectada internacionalmente hacia la paz y la integración de los pueblos. El modelo buscado, mantuvo, debe rechazar el irracional derroche característico de los mecanismos económicos contemporáneos, enfrentar los paradigmas de dominación y predominancia del capital y tomar en cuenta todos los elementos que intervienen, como los recursos naturales y el medio ambiente. El derecho a la
vida y el desarrollo sustentable son derechos esenciales en esta visión, consideraciones especiales hacia el valor de la cultura y el patrimonio humanos.

Limia conceptuó el proceso de realización del sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, y los debates populares que lo acompañaron, como un punto de ruptura y continuidad. En primer lugar, este sería el punto de inflexión y rechazo de modelos económicos inviables aplicados hasta el momento; el comienzo de una nueva etapa caracterizada por la aplicación de novedosas políticas basadas en las herramientas más confiables de la ciencia y la tecnología, deben rediseñar el modelo organizativo y administrativo de la economía. Por otro lado se mantienen, como los objetivos últimos del proceso, la protección y profundización de las conquistas sociales alcanzadas gracias a la Revolución, continuó.

El espacio vislumbrado por Limia sostiene el estandarte de un nuevo socialismo con el Partido como núcleo ético y político, premisa de la democracia socialista vigente. La participación se extiende y profundiza diferenciadamente. De tal forma, se superarían deformaciones propias de los primeros modelos de construcción del socialismo, con apoyos en políticas de descentralización, de reconocimiento del papel del mercado, del rol de los mecanismos financieros y a partir del análisis específico de cada situación particular, contando siempre con las propuestas populares. Los criterios del pasado ya no servirán para evaluar la nueva etapa de profundización de la Revolución cubana, adujo, pues nuevos modos se abrirán a la ciudadanía para ejercer sus derechos y responsabilidades políticas y
económicas.

Juan Carlos Campos dio un bosquejo de los elementos en nuestro patio que caracterizan no ya a una sola, sino a varias transiciones. Incluso desde antes de la crisis de la década de los años 90 del pasado siglo, ya se vislumbraba alguno de estos componentes, como la transición demográfica, la transición laboral y una socio clasista. La primera amenaza con privar al país de los recursos humanos necesarios para implementar los proyectos de desarrollo concebidos. La diversificación de los agentes económicos, desde la empresa estatal autónoma hasta el pequeño empresario, con sus diferentes niveles de retribución y formas de organización del trabajo, incrementan la profundidad de los retos que encara nuestra sociedad con el crecimiento de desigualdades y de grupos vulnerables. Asimismo, tampoco es como para descuidar el fenómeno de la transición de las generaciones históricas del gobierno, cuyo vacío debe ser reparado por instituciones legitimadas y fortalecidas en el nuevo Estado.

Armando Novas invocó a los sempiternos clásicos, con la Crítica al programa de Gotha y las Contribuciones a la crítica de la Economía Política, para apoyar la importancia, en todos los procesos, de los ejes que constituyen las fuerzas productivas, las relaciones económicas y de propiedad, elementos determinantes a su vez en la distribución de los ingresos entre los integrantes de cualquier sociedad. Evocó también un precepto martiano que califica como próspera a la nación de muchos pequeños propietarios. Novás señala que nos encontramos en el proceso por el cual, aún dentro de la vieja sociedad, se gestan las bases de la nueva.

Los mencionados Lineamientos del Partido serían el documento histórico y programático más trascendental a la hora de abordar los temas de la propiedad, el propósito de destrabar las fuerzas productivas: ofrecen las cuestiones del “qué”, mientras que las instituciones gubernamentales correspondientes se ocupan ahora del “cómo”. Se avecinan transformaciones significativas, desde la micro hasta la macroeconomía, que pretenden superar un modelo definitivamente disfuncional. Cambios tan profundos no serán posibles sin vencer grandes obstáculos, como la mentalidad de inercia y la resistencia de las burocracias que no cederán gustosamente una hegemonía en el poder, hasta hoy incuestionable. Los aspectos más vitales de estas transformaciones pasan, según este orador, por el empoderamiento del productor respecto a su actividad económica, el reconocimiento del papel del mercado, además de concebir un enfoque sistémico de todo el
proceso de producción, circulación y consumo.

Gerardo Arreola aportó algunas ideas extraídas de sus experiencias como corresponsal del diario mejicano La Jornada. Mencionó el atractivo que tradicionalmente despertó el proceso revolucionario cubano a nivel internacional en los medios de prensa, si bien se aprecian claras polarizaciones respecto al mismo, que no ayudan mucho a los usuarios a alcanzar una comprensión equilibrada de los sucesos de acá. Expuso Arreola las consecuencias negativas que genera el gobierno al descuidar o, peor, obstaculizar, las tareas investigativas de la prensa, ante lo cual muchos profesionales de esta área se giran hacia fuentes externas o simplemente dan cabida a los rumores más nefastos.

Mayra Espina, única mujer de frente al público, aportó una visión crítica del proceso de transición. Éste debiera haberse concebido de manera más dialéctica, libre de esquematismos o teleologías, dada la imposibilidad de prever con exactitud cada circunstancia a encontrar en el camino y, mucho menos, el estado final al que pretendemos dirigirnos. Esta rigidez resta posibilidades a la creatividad en la invención de futuros deseables y está plagado de tabúes tales como el uso de la palabra “reformas”. Las muchas transiciones presentes crean interacciones y contradicciones mutuas de gran complejidad, añadió, con la que se dirige planificada y verticalmente “de arriba hacia abajo” convive una no menos importante de “de abajo hacia arriba” de auto transformaciones y reorganizaciones de la misma población en sus procesos de vidas cotidianas. Florecen entonces múltiples variantes de pensamiento transgresor, de actitudes renovadoras, que exigen y ocupan espacios inéditos. La visión cientificista-economicista, con su énfasis utilitario, adolece de visiones sistémicas o integrales que abarquen elementos humanos,
ambientales, culturales y sociales. El inevitable crecimiento de las desigualdades agrava estos retos en una sociedad que repudia, naturalmente, dicha situación, pero no puede escapar de deudas raciales, territoriales y de otras naturalezas. No basta con ayudar a algunos desamparados, insistió, hay que pensar en políticas pro activas, estimular mucho más las formas autogestionarias, rescatar la transparencia en la administración pública, entre otras necesidades.

El director de Temas, Rafael Hernández, resumió el consenso del panel respecto a la magnitud de la transición, mucho mayor que una simple actualización económica. Señaló que, como parte de las complejidades que crecen, conceptos como el disenso se hacen naturales y reconocidos por el discurso político. La redistribución del poder que se avecina reducirá el poder del Estado, así como el de la burocracia, y actores de todo tipo en la sociedad civil crecerán como grupos de poder. Hernández observa los contrapunteos que brotan y es preciso atender, entre modernización y participación, los cambios y democraticidad de los mismos. Si bien las consultas populares son un ventajoso mecanismo democrático aún se percibe debilidades en el control y la participación ciudadana en la conducción de la nación; el Partido debe cambiar y democratizarse. Extraña la falta de énfasis en el elemento cooperativo, tan caro al socialismo, y señaló las consabidas deficiencias de los medios cubanos de comunicación que continúan la práctica del insulto a la inteligencia del público. A este respecto, celebró la expansión de Telesur, a la vez que se pregunta qué dificultad habría en replicar esta experiencia con otras cadenas de importancia mundial, mas no hegemónicas, como Al Jazeera o Russia Today.

En el debate subsiguiente varias personas aportaron otras visiones que complementaron o criticaron lagunas en el tratamiento del tema de la transición, como el descuido del elemento subjetivo de las vidas personales; o las resistencias a ceder poder a los trabajadores, en contraste con la tranquilidad con que se abren espacios a prácticas de explotación. La obligatoria cesión de la sala Lezama Lima, para la próxima actividad fue lo único que detuvo el ardor de los participantes. En contraste con el frío que bate estos días sobre La Habana, no caben dudas que Temas volvió a dejar el escenario al rojo vivo.