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Criador de palomas

por: Nancy Maestigue Prieto

Dentro del programa de presentaciones de la editorial Arte y Literatura, en el marco de la 22 Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, destaca la novela El criador de palomas del argentino Mario Goloboff. Según Basilia, esta es una obra difícil de clasificar por su recurrencia al tono poético y narrativo como elementos que se funden ante la peculiaridad del recorrido por el mundo de una sociedad, de un niño y su familia: la que el destino te da y las palomas.

Para Mario Goloboff el autor es el menos indicado para hablar de su novela, ni decir si el texto, en verdad, coincide con lo que se propuso, porque, en este caso, se propuso una alegoría de la “femeneidad asesinada en los primeros años de la tiranía, a través de un cuadro infantil dramático de la pampa argentina”. Esa fue su intención, acompañada de otras más o menos desconocidas que flotaban en su inconsciente de esos años, y otra que parte de su propio apellido, que según sus propias palabras, es posible que hubiera sufrido modificaciones y que en su acepción original significara paloma. De ahí partió esta historia, que antes de convertirse en novela, fueran relatos que le leía a sus hijas.

Dentro del argumento de lo narrado, recupera su lenguaje de la infancia, su infancia misma, las historias de su pueblo, el erotismo y la vida amorosa de un niño en su relación evocativa con las palomas. Es la historia de un niño que ha perdido a sus padres y se va a vivir con un tío, cría palomas y misteriosamente aparecen muertas. Esa es la intriga de la novela, que se revela metáfora con la dictadura de Argentina.

Goloboff recrea la vida del pueblo adonde se va a vivir nuestro personaje, muy diferente a la de la ciudad, y una guerra, nada explícita, pero que sabemos presente. La hondura lírica de la obra y el protagonismo del lenguaje, nos remiten a una época no muy lejana en la Argentina.