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Cobertura informativa

Desde el corazón de un poeta

por: Teresa Fornaris

En la tarde del viernes 15 de febrero, en la Galería transitoria de La Casa de la Poesía, se inauguró la exposición Muestra biográfica de Neruda. Cortesía del historiador, investigador y diplomático Abraham Quesada, la colección ofrece un recorrido por momentos importantes de la vida, de quien es considerado una de las máximas figuras de la poesía escrita en lengua española durante el siglo XX.

El encuentro contó con la presencia del excelentísimo señor embajador de Chile en nuestro país, Rolando Drago Rodríguez y otros funcionarios de esta sede diplomática radicada en Cuba. La compañía Retazos, dirigida por Isabel Bustos, interpretó a manera de opening la pieza danzaria Rostros. Con una ejecución impecable por parte de los bailarines, la coreografía de Isabel Bustos, Premio Nacional de Danza 2012, dejó abierto el largo camino de recuerdos de una existencia, que parte de sus lejanías y sus acercamientos.

El señor Rolando Drago dijo unas breves palabras de agradecimiento, en las que, además de marcar la amistad entre las culturas de nuestros pueblos, resaltaba la dimensión del poeta al que hacemos homenaje casi a las puertas del 110 aniversario de su natalicio. Enfatizó alrededor de una de las instantáneas en la que el poeta aparece junto a José Venturelli, amigo, pintor y grabador chileno, cuando coincidieron en París.

Ampliamente conocido, el autor de la bella selección titulada En el corazón de un poeta, que en 1977 publicara Gente Nueva, ha resultado imprescindible sobre todo, para el lector adolescente. Los enamorados de entonces recordarán Puedo escribir los versos más tristes esta noche, Para que tú me oigas o La canción desesperada. El Premio Nobel de Literatura en 1971, autor también de Residencia en la Tierra, Canto general, Versos del Capitán y otros, ha sido marcado por su gran imaginación y sensibilidad profundas que le han permitido dejar huellas no solo en el público que lo descubre o revisita, sino también en otros poetas contemporáneos.

La veintena de imágenes que muestra la colección, acompañadas por una descripción de las instantáneas o algunos versos relacionados, vuelven a conectarnos con su esencia. El modo en que Neruda se describe en su Autorretrato queda como regalo permanente y tierno para quienes aman la poesía. Allí, además de declararse duro de nariz, o creciente de abdomen, se siente inoxidable de corazón, (…), torpe de instituciones, (…), tímido en los salones, audaz en la soledad, (…) Y termina haciéndonos sonreír con: valiente por necesidad, cobarde sin pecado, somnoliento de vocación, amable de mujeres, activo por padecimiento, poeta por maldición y tonto de capirote.