Inicio
Cobertura informativa

Luis Giraldo Casanova inmortalizado en cuartillas

por: Ernesto Cuní

La vida y proezas del famoso jugador de béisbol Luis Giraldo Casanova fueron llevadas al papel de manera convincente gracias al libro El señor pelotero (Ediciones Loynaz, 2012), del escritor José A. Martínez de Osaba y Goenaga, presentado en el Café Wichy del Pabellón Cuba como parte de las actividades de la 22 Feria Internacional del Libro de La Habana, Cuba 2013.

Varias personalidades del deporte activo estuvieron presentes en el lanzamiento, entre ellos, los peloteros Lázaro Vargas, mentor del equipo Industriales, y Enriquito Díaz, sin dudas, el jugador más popular del equipo insigne de la capital; así como el locutor Roberto Pacheco y la editora Dulce María Sotolongo, autora del libro Agustín Marquetti: número 40 (Ediciones Extramuros, 2010).

El señor pelotero, como fue bautizado Luis Giraldo por uno de los grandes de la locución deportiva del país, el fallecido Boby Salamanca, sentó cátedra en el béisbol cubano, no solo  como jugador, sino también como persona.

De una trayectoria deportiva estoica  diecisiete Series Nacionales, promedio de trescientos veintidós, más de mil sesenta carreras impulsadas  en la historia del béisbol revolucionario, suma un comportamiento humano meritorio, donde el honor y la sencillez tienen especial territorio.

Así lo expresaron los que lo conocieron en varias anécdotas narradas por ellos mismos, como aquella en la que en medio del apogeo y estrellato de su carrera deportiva un cazador de talentos le ofreció un cheque en blanco para que desertara mientras firmaba pullovers a varios fanáticos. Luis Giraldo le dio la espalda y siguió firmando.

En este sentido, Lázaro Vargas afirmó: “Era un pelotero que se entregaba en el terreno con una vergüenza y honor que nadie puede comparar. Excelente persona y amigo, es la persona más desinteresada del mundo”. Más adelante narró como en una oportunidad, durante una gira internacional del equipo Cuba, un compañero de equipo extravió la dieta en metálico, Luis Giraldo entregó la suya dando muestras de compañerismo y humildad.

Se destacaron las facultades innatas que para el deporte nacional poseía. Lo hacía casi todo a la perfección. Fue excelente corredor, de brazo potente y preciso y, en un momento de esplendor de la pelota cubana en los jardines, donde figuraban estrellas como lo fueron Víctor Mesa y Lourdes Gourriel, se le consideró el fildeador más seguro.

Enriquito Díaz destacó la importancia del reconocimiento oficial a Giraldo, aspecto que  el volumen rescata. En tal sentido afirmó: “Hay personas que no son capaces de reconocer el esfuerzo de los deportistas. Honrar, honra, decía Martí, eso es lo que importa”.

En la presentación se comentó sobre la escasez de publicaciones dedicadas a la llamada pasión de los cubanos: el béisbol. Sobre este particular, la editora Dulce María Sotolongo subrayó: “La salud de los libros de pelota en la literatura cubana tenemos que restablecerla. Para esta presentación queríamos ubicar todo lo que hay en librerías respecto a la pelota y vimos que no hay nada. En el pasado hubo escritores que escribieron sobre el tema, pero muy pocos. Gracias al Sistema de Ediciones Territoriales (Riso) se han editado unos cuantos”.

Gracias a José A. Martínez de Osaba y Goenaga (Pinar del Río, 1947) por traernos de vuelta la figura de un jugador tan querido pero, sobre todo, por recoger la dimensión humana de Casanova, entrañable amigo y compañero.

Varias entrevistas de Confesiones de grandes, fueron puesta a la venta en el encuentro.