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De los Estados Unidos a Cuba: convite poético con Colección Sur

por: Martha Isabel Andrés Román

“Mi maestro es el gran poeta William Carlos Williams. Él renovó la poesía norteamericana, rompiendo con la retórica tradicional, al escribir versos medidos de acuerdo a la respiración y no al acento. Completó la revolución iniciada por Whitman, pues Williams escribe en versos cortos, al contrario de los versos de gran aliento de Whitman”. Así se expresó el poeta beat estadounidense, Allen Ginsberg, sobre el hombre nacido el 17 de septiembre de 1883 en Nueva Jersey y destinado a convertirse en uno de los más importantes creadores de su generación.

Estrechamente vinculado a los movimientos modernista e imaginista, Williams tuvo una prolífica obra poética, caracterizada por un logrado trabajo estilístico basado en la concentración, en la síntesis, en una progresiva y a veces extrema depuración retórica, en estructuras sintácticas frescas y sencillas y, sobre todo, en la importancia del lenguaje coloquial, el empleo del idioma común.

Bajo el sello de la Colección Sur llegan una veintena de composiciones del escritor norteamericano a la 22  Feria Internacional del Libro Cuba 2013, los que recogidos bajo el nombre genérico de Poemas permiten al lector cubano la aproximación a una figura de las letras que resulta insuficientemente conocida entre el público general.

Para el poeta y crítico literario Rito Ramón Aroche, la edición de los Poemas de Williams representa un acontecimiento significativo del que solo habría que lamentar la brevedad del cuaderno, al tratarse de un escritor tan importante con una obra bastante extensa, que no solo abarcó la poesía, sino además los relatos y ensayos.

Durante la presentación del libro en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Aroche recordó la representativa frase de Williams “No hay ideas sino en las cosas”, que podría verse como la síntesis de un quehacer creativo signado por la precisión de la palabra, la precisión de lo concreto, la búsqueda de trascendencia en la cotidianeidad.

En el lanzamiento se destacó que si bien su obra estuvo en constante evolución y fue cambiante durante toda su carrera, no deja de ser referencia y modelo en la poesía contemporánea. En esta entrega, entonces, se persigue el objetivo de abarcar todos sus registros: la inicial, más bien intimista, con poemas breves, en las cuales va a mostrar las cosas y no a detallarlas; los poemas descriptivos de su etapa final, como aquellos sobre plástica; los narrativos, una minoría; y su poesía de amor.

Con esas referencias, queda abierta la invitación para descubrir los versos que, traducidos por Edelmis Anoceto, aparecen tanto en español como en inglés y permiten al lector bilingüe acudir a la fuente original.

Pero la poesía cubana también tuvo su  espacio en la Colección Sur, esta vez a través de la reedición de Diario del ángel, de Pedro Llanes, donde, al decir del poeta y profesor Roberto Manzano, el autor “no quiere construir textos desmedulados, o artefactos visuales o léxicos, o denuncias periodísticas de nuestros dilemas ciudadanos, sino Poemas, espacios de sensibilidad donde palpite con acendrada fuerza la Poesía”.

De acuerdo con Manzano, la génesis de la formación de Llanes puede encontrarse en la influencia del grupo Orígenes, pero sus búsquedas personales revelan que se nutre de muchas fuentes, las cuales le han dado una polifonía atractiva y una estirpe singularísima, un acento más refinado de la realidad cubana.

“El libro es una transparente biografía interior que no tiene fronteras, tiene universalidad sin trabas. Celebro esa capacidad de elaboración artística, porque implica tomar su biografía y convertirla en cosmogonía, sus poemas no pierden nunca una especie de hábito sinfónico, es un mundo que no tiende a ser expulsatorio sino congregatorio, en aras de la belleza, de la espiritualidad”, expresó Manzano en el lanzamiento de Diario del ángel.

Así Colección Sur regala a los amantes de la poesía dos  voces de una enorme riqueza lírica, separadas entre sí por diferencias geográficas, temporales y de idioma, pero unidas por el mismo hálito, por esa necesidad de tornar verso el mundo interior y su contexto.