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Atractivas invitaciones para cinéfilos en fiesta cubana del libro

por: Martha Isabel Andrés Román

Los apasionados del séptimo arte, los espectadores críticos, los consumidores conscientes y ávidos de obras cinematográficas, tuvieron este viernes en la 22 Feria Internacional del Libro Cuba 2013 una oportunidad única para acercase a interesantes textos sobre el cine que se realiza dentro y fuera del país, todos traídos a la cita literaria bajo el sello de Ediciones ICAIC.

Seis títulos de autores cubanos y extranjeros fueron presentados en el Centro Cultural Dulce María Loynaz del Vedado habanero, una de las sedes que acogen las actividades del evento de las letras: Para verte mejor. Pasajes de cine cubano en La Gaceta de Cuba, una selección de Norberto Codina; Entre paradojas y resurrecciones. Cruzar la calle con el cineasta Enrique Pineda Barnet, de Pedro Noa; Cronología del cine cubano, tomo 2, de Luciano Castillo y Arturo Agramonte; A la sombra del elogio. Un acercamiento al cine japonés, de Berta Carricarte; Esclavos en la pantalla, de la canadiense Natalie Zemon Davis y La descolonización de la mirada, con selección y prólogo del argentino Adolfo Colombres.

En el primero de esos libros, Para verte mejor… el director de la emblemática publicación La Gaceta de Cuba parte del nombre de un trabajo de Julio García Espinosa para incluir entrevistas, crónicas y ensayos aparecidos en la revista entre 1993 y 2011, los que ofrecen al lector diversidad de miradas.

Como ha dicho Codina, “la compilación pretende cubrir los últimos veinte años, establecer una especie de parte aguas entre dos siglos, referido a figuras, películas, modos y anti-modas de la filmografía criolla, y sobre todo a la ejecutoria del ICAIC, institución emblemática del cine cubano, más allá de polémicas, continuidades y sucesivas rupturas”.

Por su parte, con Entre paradojas y resurrecciones… Pedro Noa invita a un recorrido por la obra del Premio Nacional de Cine Enrique Pineda Barnet desde una aproximación crítica, al ofrecer un análisis de las particularidades del realizador en términos formales, técnicos, genéricos, temáticos y, al mismo tiempo, señalar los aciertos y desaciertos de cada uno de los materiales y sus aportes tanto estéticos como socioculturales a la cinematografía nacional.

En tanto, el segundo tomo de la Cronología del cine cubano da continuidad a un importante empeño editorial sobre la historia del séptimo arte en la Isla, que en esta segunda entrega abarca la etapa de 1937 a 1944, mediante la enunciación de acontecimientos no solo significativos para  el panorama cinematográfico sino además para la entender la realidad sociocultural de esa etapa.

De acuerdo con Luciano Castillo, uno de los autores del texto, lo más relevante de este segundo tomo es que por primera vez recoge la saga de la Cuba Sono Film, productora apoyada por el periódico Hoy y la emisora radial 1010 del Partido Socialista Popular, la cual representó el primer intento de cine social en el país.

Sobre A la sombra del elogio…, su autora, Berta Carricarte, adelantó que la ceremonia del té, el destino de las geishas, los samurais, y las reminiscencias o versiones del teatro nō y del kabuki son algunos de los temas que afloran en el libro a través del prisma de la interpretación cinematográfica. La obra, más allá de visitar el cine japonés, asume el reto de colocarlo dentro del contexto cubano, de llevarlo a la realidad inmediata de la Isla, por lo que se dedica a diagramar lo exhibido de la cinematografía de ese país en Cuba entre 1990 y 2005, y a la presentación de diecisiete realizadores y 31 filmes.

Historia y cine se dan la mano en la obra Esclavos de la pantalla, de la canadiense Natalie Zemon, quien a partir de cinco filmes analiza el tratamiento que ha tenido la temática de la esclavitud en el séptimo arte. La autora, historiadora de formación, refleja a lo largo de cinco capítulos la forma en que el cine ha reproducido bajo su lenguaje las complejidades y características de ese proceso de sometimiento y represión. En sus páginas hay espacio entonces para adentrarse en el estudio de Espartaco, de Stanley Kubrick; La última cena, de Tomás Gutiérrez Alea, Queimada, de Gillo Pontecorvo; Amistad, de Steven Spielberg y Beloved, de Jonathan Demme.

Asimismo, otra de las propuestas de Ediciones ICAIC para la Feria Internacional del Libro, La descolonización de la mirada..., permite al lector acercarse a un volumen que ya tuvo su lanzamiento en la pasada edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Según explicó el narrador y ensayista Adolfo Colombres, quien el pasado diciembre estuvo en Cuba para la presentación del libro, la obra surgió de una idea nacida en 1985 y su tema principal fue el origen del cine antropológico, cuya repercusión inesperada lo llevó a ampliar su segunda parte, ya que se convirtió casi en un clásico. El material reúne un conjunto de ensayos centrados en una visión descolonizadora, contraria a la hegemonía cultural, libre del extrañamiento que puede provocar la imagen del otro diferente, relegado por los cánones socioculturales dominantes.

Cada una de las obras, con perspectivas más generales o particulares sobre el arte que surgió del legado de los Hermanos Lumière, ofrece a los cinéfilos, y al público todo, atractivas formas de relacionarse con un hecho cultural que se ha ganado un espacio de privilegio en la historia de la humanidad.