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Cobertura informativa

Colgada de un piolín y Lágrima de dragón

por: Nancy Mestigue Prieto

El ángel que acompaña el inicio de las presentaciones de la Editorial Arte y Literatura en las ferias, marca el buen camino que seguirán las siguientes; de ahí que en este primer día de la 22 Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, las dos obras de la colección Orbis: Lágrima de dragón, de la autora panameña Consuelo Tomás Fitzgerald, quien se encuentra en Cuba por motivo de la publicación de su novela, y Colgada de un piolín, de la uruguaya Mirtha Fernández Pucurull, marcaron la atinada selección cuya presentación se realizó en la sala Alejo Carpentier por la escritora Mylene Fernández.

«Cuando uno lee un libro lo reescribe según lo lea», expresó Mylene con el carisma que la caracteriza, para iniciar un acercamiento a las historias que recoge Colgada de un piolín, volumen que le hizo recordar, cuando era niña, un serial que se trasmitió por la televisión cubana, Los comandos del silencio, que trataba sobre los Tupamaros, grupos clandestinos que luchaban en Uruguay, y su estadía en Chile en los días previos al Golpe de Estado, donde el miedo, el terror y la angustia se apoderó de aquellos que tenían en peligro sus vidas.

Las diferentes historias narran la vida de una mujer en su celda, donde se muestra la rudeza de lo que es estar en la cárcel y cómo su único sueño es la libertad, ese anhelo deseado cuando no se tiene, como una obsesión, porque al encierro no se acostumbra nadie, o aquella que está encerrada en otra cárcel más grande de la que tiene que escapar constantemente: la clandestinidad, en una ciudad llena de desconfianza hacia todos y se teme no encontrar el lugar para pasar la noche o comer, además de sentir la libertad como una constante angustia porque todo es peligro, terror a ser atrapado y, sin embargo, cuando le preguntan «por qué se metió en eso», la respuesta no se hace esperar: «Porque me da la gana», algo que responde a su disposición de vencer sus miedos. También aparece aquella que cambia su identidad, forma de caminar, de hablar, para tratar de pasar inadvertida ante los sicarios que si saben quién es, se la llevarían o la que se encuentra entre dos bando, el que quiere protegerla y el de los fascistas que se la quieren llevar. Así discurren las vidas de estas mujeres, porque ellas son las protagonistas escogidas por Mirtha para reflejar su propia historia como revolucionaria y militante del Movimiento de Liberación Tupamaros.



Mirando hacia Consuelo Tomás, dijo Mylene Fernández para referirse a Lágrima de dragón: «Este es un libro para seres humanos excepcionalmente sensibles, tiernos, cuajado de personajes bonitos, pero el más bonito es la monja Sarmiento, personaje de representación medieval, quien decidió ser monja». Tal vez con esta expresión bastaría para saber por dónde iba la novela de Fitzgerald, pero no podía quedar ahí porque la descripción de la epidemia sufrida por Ciudad Marítima con toda esa carga de terror que implica estar marcado, tenía que ser expuesta por el modo  «genial» de hacerlo su autora y había que conocer a esa familia de asiáticos formada por un padre enfermo, una hermana ciega y un niño, a partir del cual se conocen las miserias que la circundan y la discriminación por su condición de emigrados, su relación con una niña (que habla con su mamá muerta), hija de un capitán, los cuales rompen las barreras de clase para ser amigos, unidos por ese sentimiento que solo los niños saben sentir: limpio, sano.

«En el libro no hay y hay malos», son personajes con matices, porque actúan a partir de sus propios sufrimientos; son los adultos y los niños los que entretejen sus vidas. Cuando los niños ya son mayores, se encuentran haciendo algo por los demás y por eso «no han perdido».

Cuál no sería la sorpresa de los presentes, cuando se supo por Consuelo Tomás, que esta era su opera prima en la novelística, porque siempre había escrito poesía y cuento, por lo que le llevó mucho tiempo escribirla. La concibió a partir de los propios problemas de su país, como son las epidemias, causa por la cual la población de Panamá es inferior a lo que debía ser, y la presencia china poco conectada con el resto de la población en su estilo de vida y cultura, cuya llegada a ese territorio, generalmente se da por la peligrosa selva. Agradeció a la editorial la publicación de la novela y el análisis de Mylene, quien después de un intercambio con la autora no pudo terminar su intervención sin leer un fragmento donde se describe a la hermana Sarmiento, ese personaje que la marcó por su carga emocional, su postura ante su creencia y su deber humano; todo ello obtenido por las dotes poéticas y narrativas de la escritora que permitieron crear una obra con un vuelo y un tempo armónico que obliga al lector a seguir sin parar hasta la última página.