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No engolosinarse con el éxito

por: Ernesto Cuní

“No hay que engolosinarse con los pequeños éxitos; el libro debe recoger el momento de lo imprescindible”, aseguró Nara Mansur, la recién ganadora del Premio de Poesía Nicolás Guillén 2010, que pese a un intenso programa de actividades de la 20ª Feria Internacional de Libro, halló tiempo para responder a la invitación de la tertulia Café con filo, que conduce la poeta Lisette Clavelo, esta vez en La Pérgola del Pabellón Cuba.

Poesía, música, y eventualmente teatro, son los distintivos de este encuentro literario que habitualmente se celebra en el proyecto de artes plásticas Casa Yeti, del capitalino municipio Playa.

“Siempre fui buena alumna en literatura”, confesaba Nara al ser interpelada sobre el ejercicio lírico. “Hacía buenas composiciones. Las canciones de Silvio me tocaron en la juventud. Pensaba ser periodista o algo especializado en la cultura, ya que siempre estuve inventando algo para la gente. Estudié teatrología. Siempre escribí poesía, y en el año 1993 hice mi primer cuaderno que obtuvo mención en el concurso 13 de marzo. Trabajé varios años como editora en Casa de las Américas. La poesía es mi casa solitaria, mi mundo para crear”.

Respecto al proceso creativo del texto ganador del Guillén, confesó: “Creo que la poesía siempre habla de lo mismo. Antes de Manualidades no había tenido algo más trabajado, coherente. Traté de armarlo como un libro de cuentos, en torno al encuentro con mi niña. Intenté ser tierna y a la vez dar el coletazo de lo existencial. Es un libro muy bien pensado”.

“Me considero una artista aficionada. Lo que escribí es como una instancia del placer; no tiene nada que ver con el dinero porque siempre he estado del lado de la libertad, del grito de la alegría”.

Mansur leyó los poemas “Agitación y propaganda” y “Labios rojos”, ambos de Un ejercicio al aire libre. De Manualidades compartió “La oficina de mamá” y “Sangre de mi sangre”, este último dedicado a su pequeña.