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Cobertura informativa

Literatura paraguaya sin guión previo

por: I. Rodríguez

La literatura paraguaya producida en las dos últimas décadas es prácticamente un enigma para la gran mayoría de los lectores cubanos. Es por eso que el conversatorio «Experiencias culturales subterráneas en los últimos lustros», nstituyó una magnífica oportunidad para enterarnos por qué rumbo anda su literatura, principalmente la escrita por los jóvenes de ese país. 

Aunque en El cañonazo aparecía anunciado como una «conferencia» (palabra que siempre remite a cierto aire de solemnidad y academicismo), los poetas Lía Colombino y Eulo García, se encargaron de convertirlo en una charla amena y familiar, donde fue público quien, a base de preguntas, determinó el curso de la conversación.

El componente urbano afloró en la literatura paraguaya en la década de los noventa en paralelo con la eclosión de espacios culturales alternativos que tuvieron lugar tras la caída de la dictadura de Stroessner. En el fomento de proyectos artísticos distanciados de los centros de poder políticos y culturales, han tenido un papel destacado algunos colectivos de creadores como Espacio Sajonia y El otro espacio, este último con la publicación de un suplemento cultural de distribución gratuita durante cinco años. 

En opinión de Lía Colombino, de Ediciones La Ura, la temática urbana se da casi exclusivamente entre autores de la capital del país, en cuyas obras lo urbano «aparece más como una constatación de la realidad que como una vía para denunciar determinados procesos sociales o psicológicos». Sin embargo, no hay que olvidar que en muchos casos, esa constatación es una denuncia en sí misma, e incluso el hecho de que no se enfatice en ella, de que se exponga en un segundo plano, puede contribuir a crear varios niveles de lectura sobre un mismo fenómeno, lo cual en términos de arte es un valor añadido, coincidió en señalar la autora de Las cavidades ausentes y Tierra de Secano.

Algunos exponentes de esta tendencia en la literatura paraguaya, además de los dos visitantes, son los narradores Mónica Bustos, Montserrat Álvarez, Nicolás Granada y Javier Viveros, este último también poeta.