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Cobertura informativa

Conocer a Emilio Roig a través de sus cartas

por: Maydelis Gómez Samón

Uno de los títulos más significativos que Ediciones Boloña propuso a sus lectores en la XX Feria del Libro fue el segundo tomo del Epistolario de Emilio Roig de Leuchsenring.

Las cartas del primer Historiador de la Ciudad de La Habana, fueron compiladas por las investigadoras Nancy Alonso González y Grisel Terrón Quintero. El volumen, con más de 500 páginas, recoge alrededor de dos mil cartas y fotografías que testifican las gestiones realizadas por Roig con el objetivo de reconstruir la historia de Cuba, la cual consideraba el pilar fundamental para la preservación del patrimonio histórico-cultural del país.

Resulta conmovedor leer las palabras preliminares, escritas por Eusebio Leal Spengler. El actual Historiador de la Ciudad refiere que “el hilo conductor de este epistolario ve crecer al hombre en las múltiples facetas de su carácter”.

Este es un acercamiento a la figura del hombre e intelectual, a su producción bibliográfica y a su desempeño como historiador. Las compiladoras aseguran que “la lectura de su correspondencia muestra una nueva perspectiva desde la cual estudiar a este cubano universal”.

Esta es la segunda entrega del epistolario de Roig. Recordemos que el primero estaba dedicado a su formación como intelectual y como Historiador de la Ciudad. Mientras que los próximos textos abordarán temas de la cultura en general y el rescate del patrimonio cubano en particular, por el que trabajó incansablemente. El cuarto se destinará a las luchas que Roig libró en su época, dentro y fuera de Cuba. En general los volúmenes recogen más de nueve mil cartas que le dirigieran sus allegados, y casi cinco mil redactadas por él.

El criterio de selección realizado por Alonso y Terrón “tuvo como hilo conductor la importancia del contenido de la carta y la relevancia y representatividad del remitente o el destinatario. De este modo, todas las cartas cumplen, al menos, una de estas condiciones" . Ubicar las cartas en uno u otro libro fue, según sus compiladoras, un proceso complejo, “pues se trata de la correspondencia de un hombre multifacético, sumido en la vorágine de su tiempo, ocupado en el rescate de la memoria. Por esta razón, una misma carta aborda, muchas veces, varios temas en los cuales hubiera podido ubicarse”.

La edición del segundo tomo estuvo a cargo de Vitalina Alfonso y el diseño lo realizó Joyce Hidalgo-Gato.