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Poesía oportuna y sugerente de las letras cubanas

por: Félix Bolaños

De oportunos y sugerentes fueron calificados por la escritora Maylén Domínguez, en sus palabras de presentación, los cuatro poemarios que la Editorial Letras Cubanas puso a disposición de los lectores hoy, en la sala José Lezama Lima. Se trata de El rey sastre, de Carlos Augusto Alfonso; El libro de los sentidos, de Caridad Atencio; El brujo de la tribu, de Marino Wilson Jay, y La sombra que pasa, de Miladis Hernández Acosta.

Carlos Augusto, con una obra significativa y numerosos reconocimientos que lo señalan como  una voz particular e imprescindible, se enfrenta una vez más a los retos de la palabra en El rey sastre, que resulta una inquietante reflexión acerca del hombre y el universo. «Prolijo en recursos se aferra a su lirismo, a la angustia que sufraga el fin de los tiempos con una epifanía que puede estallar e nuestras manos».

Con una poética que se distingue con acierto y peculiaridad en la promoción de los años ochenta, Caridad Atencio logra, en El libro de los sentidos, un conjunto emotivo que seduce y le deja al lector un sabor de las cosas entrañables. «Se trata de un texto autobiográfico, de algún modo difícil de encasillar y donde aborda el pasado a modo de vía crucis, o quién sabe si tabla de salvación.

El guantanamero afincado en Santiago de Cuba, Marino Wilson Jay, reúne en El brujo de la tribu buena parte de su obra poética aparecida en libros anteriores, y donde «entrega madurez vital y creativa para mostrar sus claves esenciales, su manera de abrirse a la esperanza al expresar su obsesión, su temor y dolores más humanos». El volumen permite asimismo, «constatar la madurez literaria del autor, hacedor de un discurso reflexivo, indagador, sutil, fundamentado en la cotidianidad y en el pulso vital de la experiencia».

La también guantanamera, Miladis Hernández Acosta, con una obra reconocida en certámenes nacionales y extranjeros, fue calificada por Maylén como fervorosa y torrencial. «Plena de referencias e interrogantes, nos muestra a un ser humano singular, de una intensidad que llama la atención». En el prólogo de a La sombra que pasa, Roberto Manzano destaca como valores de esta obra su fluidez, coherencia, rigor y su fina sabiduría compositiva.

Las obras presentadas, reiteró Maylén para concluir, son una incitante propuesta de la Editorial Letras Cubanas, «con la certeza de que el lector encontrará en estas páginas, honda y legítima poesía para recordar».