Inicio
Cobertura informativa

Los niños y jóvenes en el lente del cine venezolano

por: I. Rodríguez

La conferencia «Los niños y jóvenes como protagonistas del cine venezolano» fue impartida hoy por la escritora, poetisa y guionista, Laura Antillano.

Para introducir el tema fue proyectado se proyectó un video con escenas trascendentales de la filmografía de Venezuela, en particular la que se ocupa de poner el acento en los conflictos y realidades que han experimentado experimentadas, durante casi un siglo, por los infantes y adolescentes de la patria de Bolívar.

Fue en 1929 cuando ocurrió por primera vez un acercamiento de este tipo en dicha cinematografía, con la película La cruz del ángel , que hoy constituye una verdadera reliquia por su condición de pionera. En las décadas siguientes y hasta comienzos del presente siglo, se gestarían varios títulos que permiten hoy, en su conjunto, esbozar algunas claves comunes a esta temática en el caso del país morocho: a partir de la figura del niño, devenido escrutador e interrogador involuntario del medio en que vive, se produce un cuestionamiento de la sociedad venezolana que aprovecha la óptica infantil (esencialmente inocente, y quizás por ello, incisiva) para deconstruir determinados fenómenos propios de una realidad agresiva y asfixiante, que la mayoría de las veces no da margen a unos seres que, por su misma condición de niños, se encuentran particularmente expuestos. Tanto es así, que en varias de las piezas más representativas (El rebaño de los ángeles y otras ) el protagonista muere al final, como metáfora de la misma imposibilidad de futuro que sus realizadores advertían y buscaban transmitir. Baste decir que los niños y adolescentes, figuras principales de los filmes venezolanos son por lo general  vendedores de periódicos, huérfanos, delincuentes en potencia y en la práctica.

Con la llegada del nuevo siglo, sin embargo, se observa cierto aire «esperanzador» —no edulcorante, pues continúan las propuestas dentro de la línea «dura» que antes describimos—, con la aparición de temáticas como la posibilidad de reeducación a través de la música o la solidaridad devenida principio de orientación vital desde edades tempranas. En este sentido, la conferencia fue propicia para que los presentes pudieran formularse algunas preguntas de fondo sobre la sociedad venezolana actual, si aceptamos aquello de que el hecho artístico siempre remite a una determinada realidad.

Algunos títulos trascendentales de la cinematografía de Venezuela que abordan la problemática infantil y juvenil, además de los ya mencionados, son: Juan de la Calle (1941), Panchito Mandefuá (1962), Soy un delincuente (1976), Caprión milagrero (1983), Sicario (1995) y Postales de Leningrado (2007).