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Diálogo entre religión y sociedad

por: Ernesto Cuní

El libro Ifá: Santa palabra: Concepto ético sobre carácter y la Ancianidad, de Adrián de Souza (Ediciones Unión, 2010), catalogado por su autor como diálogo con la sociedad, fue presentado en la sala Nicolás Guillén de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en presencia de Miguel Barnet, presidente de esa institución. El local estuvo colmado de intelectuales, practicantes del Sacerdocio de Ifá, y público en general.

La licenciada Lázara Menéndez, autora del prólogo y profesora de la Universidad de la Habana, y el ensayista y subdirector del sello editorial Unión, Alfredo Prieto, pronunciaron las palabras de presentación.

Ifá: Santa palabra: Concepto ético sobre carácter y la Ancianidad, es la saga de una trilogía que, sobre el pensamiento religioso en Cuba. realiza Adrián: Ifá Santa palabra. La ética del corazón (2003),  Premio de la Crítica, 2005; Ifá Santa palabra. Concepto ético sobre la muerte (Premio UNEAC, 2006), y el que ahora se ha puesto en  manos del público.

Lázara recordó que esta presentación “es una demostración más de cómo los tiempos cambian. Antes era imposible pensar esto”. Más adelante acotaría: “Separar las matrices de sus prácticas o las prácticas de sus matrices no es aconsejable…estamos ante un proceso verdaderamente significativo, es un documento valioso para diferentes sectores de la sociedad y para los religiosos, que nos sitúa frente a un corpus importante dentro del estudio del pensamiento y la filosofía yorubá, y de las raíces de la cubanía. En lo que viene de África y lo que tenemos acá de ese resultado de interacción, tienen mucho que ver el sujeto y la relación entre estos y divinidades".

“Adrián –prosiguió Lázara- introduce a Cuba en su libro, para tocar temas como la homosexualidad (capítulo 5); desea dialogar sobre esa temática tan compleja. El último capítulo es estremecedor: cómo enfrentar la vejez en el sistema yoruba, cómo se llega a ella. Es un libro para debatir en varios escenarios y no solamente en el religioso, se habla de un sistema que incluye la vida cotidiana de la sociedad. Su utilidad está en cómo asumirlo”.

Por su parte, Alfredo Prieto disertó −en ejercicio del criterio− acerca de los contenidos ético-sociales del volumen; citaba una afirmación de sabio y etnólogo cubano Don Fernando Ortiz: “Cuba no podía entenderse sin el aporte africano”, de ahí, que la presencia de lo negro, y lo religioso apegado a ella, es inalienable en nuestro más profundo ser. Expuso todos los pareceres que dan al traste con las etiquetas que han sido impuestas a Regla de Ocha o Santería; a su entender tres factores influyen: la falta de información sistemática sobre el continente africano; el etnocentrismo, que reproduce/arrastra la percepción de que se trata de un ámbito de no-cultura e incivilidad; y la disminución/ escasa socialización de la producción académica sobre África.

Destacó el valor de Adrián de Souza al tocar temas tan candentes como la sexualidad, la consagración de mujeres yllanifás o sacerdotes de Ifá (acto exclusivo para hombres en sus inicios), el suicidio y la ancianidad. Prieto terminó recordando el sentido autóctono del trabajo de Adrián:

 

Me evoca aquella otra trilogía que aparece en un letrero de la casona de L y 27: “Ciencia, conciencia y paciencia”. Se caracteriza por un claro sentido de cubanía y se estructura con el rigor y la laboriosidad del investigador. Este es, a mi modo de ver, el tipo de textos que necesitamos en este Año Internacional de los Afrodescendientes…porque es capaz de dialogar y discutir con Cuba y el mundo. Porque combina historia y estilo, sustancia y manera, sabiduría y capacidad expositiva, seriedad y accesibilidad, pero sin concesiones ni al facilismo ni al populismo, y menos al lugar común y a la mirada convencional.

 

El autor reveló los motivos por los cuales escribió este libro: “Me habían quedado en el tintero cosas por decir, relacionadas con la sexualidad el suicidio, el lesbianismo y la ancianidad”. Analizó que todos estos puntos están relacionados con la religión: “Cómo podíamos estudiar la psiquis de un pueblo sin estudiar su religión?, era imposible. Estas valoraciones son las que me llevaron a hacer este libro; es el de más disgusto y el más difícil que hice en mi vida. Sufrí maltrato y humillación, perdí muchas amistades por estudiar y entrevistar a homosexuales y lesbianas. Con la mujer religiosa, practicante de Regla Ocha, sucedió lo mismo; se discriminan por ser negras, por querer escalar el más alto grado de Ifá”.

Souza desea que su libro sea observado desde esa parte de la vida en que adquiere sabiduría: la ancianidad. “Quiero que se detengan en la ancianidad porque es depositaria de todo el saber", concluyó.