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Cobertura informativa

Nuestra América, desafío a la modernidad

por: Ernesto Cuní

Con la presencia del embajador de la República Dominicana en Cuba, el excelentísimo señor Juan Astiasarán Ceballo, se celebró el panel «Nuestra América en la hora del recuento y de la marcha unida», actividad que forma parte del programa del Coloquio Martiano desarrollado por estos días en el Centro de Estudios Martianos (CEM), una de las sedes de la Vigésima Feria Internacional de Libro Habana 2011.

Integraron el panel el investigador Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010, envestido con el Premio Nacional de Historia; la investigadora Mayra Beatriz Martínez, Premio del Concurso Nacional Alejo Carpentier 2010, en la categoría de ensayo, y el profesor y filósofo Jorge Juan Lozano, asesor de la Oficina del Programa Martiano. Como moderadora, la investigadora Ana Sánchez, directora del CEM.

Al abordar el ensayo «Nuestra América, ensayo cenital donde Martí expresa bellamente, aspectos medulares de su pensamiento y del cual se cumplen 120 años de sus aparición, Pedro Pablo Rodríguez apuntó:

«Nuestra América es un desafío a la modernidad. La clase obrera de aquel momento no estaba preparada para escuchar ese texto. Resultaba insólito en aquellos contextos las soluciones que Martí dada para América, eso me ha llamado la atención. De hecho para Martí, nuestra América no podía seguir siendo como antes. El ensayo fustiga y cuestiona la intelectualidad de su tiempo, de ellos, según Martí deben salir los hombres nuevos americanos. Desde el punto de vista formal “Nuestra América” no se ajusta al pensamiento moderno por su separación tipográfica, de once párrafos largos que se articulan al final, en su inserción de imágenes. Las imágenes y narraciones no son un mero recurso literario, sino, el resultado de su forma de pensar». 

Otro aspecto que trata el texto y que fue analizado por Pedro Pablo es la temática del color: « No hay razas, estos son asuntos de librería, dijo Martí ». Resaltó que el Apóstol nos entrega en ese inmortal documento los integrantes de este mundo absurdo, por lo que da un carácter antropológico al ensayo.

Por su parte, Mayra Beatriz Martínez invitó a un acercamiento a la reflexión martiana: «El ensayo “Nuestra América”, a mi juicio, no debería considerarse una reflexión acabada, definitiva, sino entenderse como resumen apretado de las más importantes líneas de pensamiento que Martí había venido desarrollando en su obra».

Más adelante abordó dos puntos ineludibles para este acercamiento a Martí: «su advertencia capital ante el debilitamiento que entraña el seguir patrones ajenos y, en consecuencia, la necesidad de acoger a los ‘hombres naturales’ en condiciones de igualdad. El otro elemento básico es la colocación del autor respecto a la propuesta programática central: el ‘deber ser’ para nuestra América y su posición relativa ante la tarea a que nos conmina».

Los diversos márgenes que revisten el ensayo fueron apuntados por Beatriz Martínez: «Es difícil que alguna de las más novedosas disciplinas del momento escapara de su curiosidad y enjuiciamiento. Paleontología, folclor, arqueología, lingüística, estudios comparado de pueblos aborígenes de todas partes del planeta, investigaciones sobre la herencia biológica, tratados en torno a la historia de la diversidad cultural, y, obviamente, la etnología».
 
No dejó de mencionar al hombre natural que para Martí era el indígena: «Estos hombres naturales, más de una vez se han identificado, directa y exclusivamente, con un sujeto preciso que introduce justo en «Nuestra América», el 'mestizo autóctono'».

Con un desborde de pasión el profesor Jorge Lozano definió tres tesis sobre la filosofía electiva y puntualizó que este ensayo tiene uno de los títulos más filosófico de Martí, para quien «el hombre natural de nuestra América es el hombre reconquistado». Lozano recordó que en 120 años se habló de «Nuestra América» en el sentido literario y político, pero jamás en el filosófico. La filosofía electiva del mismo está en su aseveración de «injértese en nuestras repúblicas el mundo, más el tronco serán nuestras repúblicas».