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En pocas palabras haiku

por: Dulce María Sotolongo Carrington

El haiku, como casi todo lo que viene del Japón, tiene un encanto muy especial para nuestros poetas, quizás como reminiscencia del modernismo americano. ¿Qué poeta no ha intentado en más de una ocasión escribir uno de estos poemas que, como señala el título del poeta espirituano Rosendi, se pueden ocultar en la mano? A propósito, afirma:

ER: Es breve, pero ancho por la filosofía que encierra

Por mi experiencia en los talleres literarios, sé que no todos conocen qué es un haiku…

ER: En su forma clásica es un verso de cinco sílabas, una de siete y otra de cinco, por ejemplo, siempre se recuerda a Borges con:

La vieja mano
Sigue trazando versos
Para el olvido.

Lo que pasa es que muchos lo confunden con los epigramas y se olvidan de su esencia.

¿Cómo surge?

ER: En 1600, en Japón, su máximo exponente fue Matsuo Basho con su libro Sendas de Okú, influyó en muchas generaciones, también existía la tanka, pero es más complicado, porque tiene más de veinte sílabas.

¿Quiénes lo practican en Cuba?

ER: Eugenio Florit, Alex Pausides, Hernández Novas y Acosta de Arriba, son algunos de los que lo han utilizado con éxito.

Rosendi es pequeño de tamaño, como un haiku, pero ha realizado una labor inmensa desde su provincia por las letras cubanas.