Inicio
Cobertura informativa

Encuentro con... Luis Britto

por: Rogelio Manuel Díaz Moreno

Como ha sido ampliamente divulgado, la presente edición de la Feria del Libro de La Habana  rinde homenaje de manera especial a las culturas de los pueblos de la Alianza Bolivariana de las Américas, ALBA. De tal suerte, los intelectuales de estos pueblos tienen los encuentros más felices de entre los participantes.

La periodista cubana Magda Resik, como de costumbre, convocó a algunos de ellos para intercambiar con el público asistente a la sala Nicolás Guillén de la fortaleza de La Cabaña, en el marco de las actividades por ella conducidas y tituladas, precisamente, Encuentro con… El último de los seleccionados fue el venezolano Luis Britto, entrevistado ayer viernes por la cubana.

Britto, intelectual célebre del movimiento progresista latinoamericano, ha producido un buen número de trabajos ensayísticos, narrativos y poéticos, en los que afloran las motivaciones y sensibilidades de su vocación. La presentación de la segunda edición de uno de sus textos, América Nuestra, redondeaba esta conversación.

Buena parte del Encuentro discurrió alrededor de la importancia del sector intelectual como vanguardia consciente y pensante de todo movimiento revolucionario, al que debe preceder e iluminar. Britto ilustró esta tesis con experiencias de los procesos ocurridos en la misma Venezuela, algunas de las cuales se ha dedicado a recoger y explicar en diferentes publicaciones, con el apoyo de instituciones, cuya tradición de compromiso se remonta a la época en que nuestro Apóstol José Martí dictara conferencias desde sus salones, durante la estancia que hiciera aquel en Caracas.

El análisis de los problemas fundamentales de América Latina, como la desigualdad o la presencia de personas pobres al lado de recursos naturales ubérrimos, debe ser una prioridad para los mecanismos como la casa del ALBA, responsable de esta edición de América Nuestra. En este análisis se torna insoslayable la necesidad de revertir tal situación, su visión más abarcadora e integral no puede esquivar la convocatoria a la revolución que trastorne tal orden de cosas.

Ocasiones como esta Feria reivindican la vocación latinoamericanista que han tenido los grandes de la historia de nuestro continente. De tal forma, apunta Britto, se encuentran y hermanan en los distintos pabellones, conferencias  o presentaciones, escritores, artistas y estudiantes de todos nuestros países. Sólo en la unidad de nuestros pueblos existe la potencialidad requerida para poner en función de su justo y prudente desarrollo el tremendo caudal de recursos naturales que poseemos, pero que se ve amenazado por la codicia de las fuerzas de los imperialismos extranjeros.

El conocimiento de la historia es clave en este empeño; la formación y educación de las masas populares en el dominio de los sucesos pasados, muchas veces empequeñecidos, y en la interpretación inteligente de los hechos contemporáneos. Se pueden y deben revelar cuántas razones tenemos para apretar los lazos de hermandad entre pueblos que comparten tantas cosas, como son el origen, la cultura, la lengua… todo ello sin perder las identidades o las riquezas culturales de cada nación. Para ello se debe procurar, acota Brito, que la educación sea patrimonio social  y no solo de las élites privilegiadas, priorizando el autoaprendizaje y las habilidades al adquirir conocimientos, con el acompañamiento de mayores inversiones en investigaciones y docencia en los centros universitarios.

Sobre la manipulación de nuestras realidades por parte de los grandes medios de información, Britto lamentó cómo cada gobierno que toma medidas populares en detrimento de una mínima fracción de la sacrosanta propiedad privada, es acusado sañudamente como antidemocrático, aún cuando sus medidas beneficien y cuenten con el apoyo de las masas más amplias. Esto es un arma más del arsenal de obstáculos y trampas insertos por el imperialismo en sus caminos, que nuestros pueblos han de aprender a vencer.

Tanto la coordinadora Resik, como el invitado Britto y el público participante por boca de varias personas que intervinieron, terminaron con la cálida sensación de ser partícipes en un empeño de noble envergadura, como lo es la continuidad de este marchar unidos por la prosperidad de la América nuestra y de todos sus pueblos, por el mundo entero.