Inicio
Cobertura informativa

El alma en la lucha por el bien común

por: CL

Foto: Raúl León Pérez

 

A tres días del fin de la Feria Internacional del Libro, en la sala José Antonio Portuondo, se presentó El alma en la tierra. Memorias de Francois Houtart, una coedición entre Ciencias Sociales y Ruth Casa Editorial.

 

Esta presentación atrajo a un público numeroso a la sala José Antonio Portuondo, con la presencia de Fernando Rojas, viceministro de cultura y Pablo Armando Fernández, Premio Nacional del Literatura. En la mesa de presentaciones se encontraban Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Ciencias Sociales,  encargado de la presentación del volumen, Carlos Tablada, autor de las memorias y director de Ruth Casa Editorial y el sacerdote belga Francois Houtart.

 

François Houtart (Bruselas, 1925) es un sacerdote católico y sociólogo marxista belga, fundador del Centro Tricontinental (CETRI) que funciona en la Universidad Católica de Lovaina y de la revista Alternatives Sud. Su figura genera asombro, pues pocas veces se da que un hombre sea descendiente de una familia noble belga cuyos anales se remontan al siglo XIV, luchador de la resistencia contra el fascismo, sacerdote católico con la misión de asesorar a papas y cardenales e intelectual marxista de renombre internacional.

 

Houtart fue ordenado sacerdote en 1949, se licenció en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Católica de Lovaina, obtuvo un diplomado del Instituto Superior Internacional de Urbanismo Aplicado de Bruselas, y el Doctorado en Sociología de la Universidad Católica de Lovaina. Allí ejerció como docente desde 1958 hasta 1990.

 

Al mismo tiempo, ha desplegado una amplia, sostenida y coherente labor internacional de promoción del marxismo y el catolicismo. Estas lista incluye: la coordinación del trabajo de la Federación Internacional de Institutos de investigación socio-religiosa que analizaron el contexto demográfico, social y cultural de América Latina (de 1958 a 1962); asesor de Dom Helder Camara, Monseñor Larrain, y otros obispos en la organización de planes de pastoral y de documentos de trabajo para las conferencias Concilio Vaticano II, CELAM III y CELAM IV, entre otras; participar en la formación de una generación de sociólogos latinoamericanos que estudiaron en la Universidad de Lovaina entre los años 1960 y 1980, lo que sentó las bases de los estudios de sociología de la religión en este continente.

 

Houtart ha estado fuertemente ligado al movimiento de la Teología de la Liberación, de la cual se le considera uno de sus más radicales exponentes, razón por la cual tuvo contacto directo con el Partido Sandinista. No escapó a la controversia que en los años 1980 y 1990 se generó ante la condena y sanción que la Santa Sede llevó a cabo hacia esa corriente de pensamiento.

 

En sus palabras de introducción, Fernández Heredia relató los orígenes de su relación con Francois Houtart: se conocieron en Nicaragua, durante los años del poder Sandinista y la lucha en la Guerra Sucia. En sus conversaciones comprendió que el sacerdote y él no coincidían, pero que manejaba el marxismo con una solidez admirable. A lo largo de estos años intercambiaron opiniones y textos. El belga vino a Cuba a dictar un curso intensivo de sociología de la religión. Regresó muchas veces a seguir de cerca la labor del pueblo cubano y debatir sobre marxismo. En todo ese tiempo Fernando solo vio sencillez y humildad verdaderas. Por esas razones, calificó estas memorias como un refuerzo en la batalla cultural que se libra cada día contra el capitalismo, ya que el testimonio de esta vida militante y entregada es ejemplar.

 

En su intervención, Carlos Tablada comenzó explicando que este texto está lleno de anécdotas, recuerdos, testimonios e intimidades. Resulto su realización solo un poco menos complicada que la de su famoso El pensamiento económico del Che, pero porque a Houtart nunca le pareció importante guardar sus palabras, sino continuar las acciones que su conciencia le indicaba. Sin embargo, Tablada considera que es una vida valiosa, porque ha luchado por la justicia y la igualdad en el mundo.

 

El libro refleja una vida larga e intensa, cuyo protagonista ha intervenido en casi todas las batallas justas de su tiempo. Estudioso, auténtico testigo de los acontecimientos narrados, Houtart ha estado siempre al lado de los más humildes. Su compromiso se expresa en las vidas que ha cambiado y los más de cincuenta libros que publicara. Entre estos títulos hay obras pioneras de la Sociología y la Teología. Este sacerdote tan poco común nos acerca, con la ayuda de las preguntas incisivas de Tablada, a una visión poco estereotipada de los acontecimientos, países y figuras que recorren los textos de historia y las noticias del día. Es por eso que en las páginas de El alma en la tierra… se menciona su relación con tres papas, más de veinte líderes del Tercer Mundo, numerosos intelectuales y artistas. Además, opina sobre el budismo, el cristianismo y el catolicismo desde el doble conocimiento de teólogo y marxista.

 

Las palabras de François Houtart fueron, más que todo, de agradecimiento. Explicó que él no se consideraba digno de escribir memorias, pero Carlos Tablada es persistente como pocos. Además, lo cierto es que hablar es más fácil que escribir y él solo llegaba con su grabadora y… Su labor, y la de las editoras Guadalupe Pérez Bravo y Denise Ocampo, las calificó de admirable, porque tuvieron que transcribir y ordenar sus recuerdos. Sin embargo, se impone hacer una segunda edición, porque apenas hablamos de  Cuba, con lo importante que es este país para mí. Cuba es una experiencia existencial única, afirmó.

 

Como todo libro de intimidades, El alma en la tierra. Memorias de Francois Houtart, es una visión subjetiva de la vida propia. Es la vida de un sacerdote que atravesó la segunda mitad del siglo XX, con sus cambios radicales y sorprendentes, en posiciones de riesgo y valor que pusieron a prueba su fe en el Dios Hijo todo misericordioso y en la pertinencia de luchar por los pobres de la tierra.

 

Es, en fin, la exposición de una paciente lucha por la conservación del bien común.