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Cobertura informativa

América Latina bien pensada

por: Yanet Bello

La tercera sesión de trabajo del Centro Dulce María Loynaz dio inicio esta mañana, del 18 de febrero, con una conferencia de Fernando Martínez Heredia, a quien está dedicada esta 20ª Feria Internacional del Libro de La Habana, sobre el pensamiento latinoamericano: «Idea de América Latina».

El conversatorio se desarrolló a partir de dos preguntas solicitadas al público por el panelista. La primera, referente a la situación de la crítica en América Latina y la segunda, a la visión de un Caribe mágico y otro real.

La conversación inteligentemente suscitada por el investigador sondeó —siempre con temor a extenderse— temas como, el proceso de «conservatización» que sucede desde hace unos años y la colonización mental en que somos educados. También se refirió a la recepción del pensamiento crítico latinoamericano y su indudable supremacía frente al europeo en la actualidad, y a la diversidad de temas y el sofisticado sistema de investigación que se viene desarrollando desde principios del siglo pasado. No obstante, planteó su preocupación respecto a la recepción de ese pensamiento en nuestro país y la falta de atención a estos temas, sobre todo en el campo de la educación. En Cuba se le otorga importancia a las publicaciones de y sobre estos pensadores latinoamericanos y a las relaciones institucionales; sin embargo, no existe un plan de estudio que apoye el desarrollo de las ciencias sociales latinoamericanas en nuestro país.

El ejemplo más utilizado para mostrar su tesis, es la ausencia de la Revolución haitiana de los planes de estudio. El desconocimiento de la importancia de este proceso que significó, en su momento histórico, mucho más para los cubanos que la propia independencia americana.

Sobre el tema del «Caribe mágico y real, y su relación», explicó cómo conviven visiones de un mismo objeto. El Caribe mágico se refiere a la idealización del sistema, el ignorar cuestiones tales como la política y la violencia, o tratarlas en contextos independientes de la vida social del caribeño. Asimismo analizó la sustitución de los términos «desarrollo» y «comunismo», por «terrorista» y «terrorismo», como enemigos necesarios de la burguesía en su afán de mantener la hegemonía.

En la sala se encontraba un grupo de jóvenes escritores latinoamericanos que expusieron su visión empírica sobre los temas tratados.