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Cobertura informativa

Comienza Encuentro de Editores

por: Nancy Maestigue Prieto

En la sala Nicolás Guillén, dio inicio el tradicional Encuentro de Editores de la 20ª Feria Internacional del Libro, Cuba 2011, con la presencia de la presidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL), Zuleica Romay.

Las palabras de inauguración fueron pronunciadas por el Premio de Edición, 2010, Fernando Carr Parrúas, quien en su intervención exhortó a la especialización del editor, a lograr una calidad superior en el proceso de edición y a respetar las normas cubanas de edición. Elogió el trabajo de los editores nacionales, y llamó a la racionalidad en la planificación de las tiradas, teniendo en cuenta la factibilidad comercial, para evitar la acumulación de ejemplares en los almacenes.

Liliana Sabrina Roque, editora de la casa editorial Abril, en sustitución de Jacqueline Tellagory, realizó un paneo alrededor de las distintas colecciones que integran el catálogo de la institución, insistiendo en la literatura para niños y jóvenes, que beneficiad por de un acercamiento sólido de ilustradores y caricaturistas interesados en aportar las imágenes para revistas y libros.

Marcó como un resultado importante: el vínculo entre la editorial y el ICAIC, los logros obtenidos en este terreno, pero llamó la atención  sobre el cuidado con los textos para niños más pequeños, porque hay muy buenos ilustradores a los que se les debilita la historia escrita; y es ahí, donde el editor debe jugar su papel; también debe saber seleccionar cuáles son los juegos y entretenimientos que se deben seleccionar, con el objetivo de formar (y no deformar) valores y conocimientos. Consideró que Abril ha ganado en el trabajo de diseño e ilustración en comparación con otros momentos.  

“Lo bueno de esta reunión es, no solo plantear lo que se ha hecho, sino también confrontar lo que hacemos”, expresó Manuel A. Pérez de la Editorial Pablo de la Torriente Brau; y agregó, que en la feria es importante ir al stand para tener la medida de cómo anda la aceptación de los lectores,  y constatarlo tanto en La Habana, como en el resto de las provincias.

Aseguró que el libro infantil debe cumplir una función esencial: comunicar y hacer libros para los niños, no para los padres. Sobre esta base es que se ha desarrollado el trabajo de la Editorial Pablo de la Torriente Brau, en estos 25 años de trabajo, con la publicación de textos históricos, de ficción, poéticos, de entretenimiento/instructivo, tanto infantil como juvenil.

Apuntó más adelante, la importancia de poder recoger sistemáticamente, las impresiones de los lectores para conocer gustos y preferencias; además de tener una idea de por dónde anda el camino de la Casa.

Enrique Pérez Díaz, director de la Editorial Gente Nueva, demostró que editoriales de diferente formato, con líneas distintas como Abril, Pablo de la Torriente Brau y Gente Nueva, tienen un mismo destino: crear libros para los niños y para los que fueron, porque la literatura que escriben la leen también los “grandes”, aunque hayan sido creadas para los “pequeños”; “por eso es importante saber para quién se escribe”, sentenció el escritor-director.

Expresó su preocupación ante el alejamiento de los adolescentes de los textos que se escriben para ellos, por estar imbuidos de toda la “parafernalia” literaria actual que les llega. “Estamos en un momento de reto para las editoriales cubanas. Se nos plantea un momento de crecimiento”, fueron sus palabras finales, dirigidas a llamar la atención sobre lo que hay que enfrentar, para mantener la literatura destinada a niños y jóvenes en la preferencia de sus lectores. Reflexionó con los presentes, acerca de la obligación del escritor para niños, de tener claro qué es lo que busca con su obra: “No puede pensar en sus fantasmas”, debe buscar qué es lo que le interesa al niño o al joven.

“La literatura para niños es muy difícil, porque hay que conquistarlos; yo creo que es más difícil, porque hay que conquistar al adulto”, concluyó.

Como el asunto del primer día del encuentro, estuvo dedicado a la literatura escrita para niños y jóvenes, el espacio fue propicio para entregar a las editoriales Abril y Pablo de la Torriente Brau, un reconocimiento por los 30 y 25 aniversarios de su creación, respectivamente.

La Pablo de la Torriente reciprocó con la entrega al ICL y a la Distribuidora Nacional del Libro, de sendos diplomas, por el apoyo brindado a la editorial desde su fundación.

En el intercambio con el público, se evidenció la preocupación de si con las historietas —ejemplo: la Ilíada—, el niño o el adolescente puede perder el interés de leer con posterioridad, la obra.

Manuel A. Pérez aclaró que si el libro es lo suficientemente orientador y despierta el interés de los potenciales lectores, ellos irán a buscar la información, y de seguro, la obra.

Otras de las motivaciones de las intervenciones, versaron acerca de los temas que, hasta el presente, la Editorial Abril había abordado para contribuir a la formación del gusto por la lectura; y cómo los editores pueden favorecer este trabajo, aportando ideas para las colecciones, los juegos, los entretenimientos.

Lilian, acotó que esa investigación la han asumido los editores para mantener una fluidez en el plan de publicación y no esperar a la feria.

El segundo momento del encuentro estuvo dirigido a la intervención de la escritora y colaboradora Laura Antillano, quien dictó la conferencia: “Una mirada a la edición de literatura infantil en Venezuela”, que se centró en dos de las editoriales más abarcadoras: Monte Ávila y El Perro y la Rana.

Aclaró que el Estado venezolano ha instrumentado un programa de publicaciones con el fin de presentarlos en la feria a realizarse en el país. “Nosotros también trabajamos para feria”.

Presentó una muestra de colecciones de Monte Ávila dirigida a niños y adolescentes, demostrando que ellos también tienen los mismos problemas que las editoriales cubanas, en lo referente a las publicaciones para los más pequeños: carencia de títulos, porque mayoritariamente se dirigen a los que saben leer. Hizo mención del concurso literario de Monte Ávila para escritores inéditos, que garantiza la publicación de los premiados en el mismo año.

Compartió lo dicho por el panel cubano, en relación con las sorpresas lectivas: “Hay que saber para quién se publica y qué se publica”.

“El Perro y la Rana nace con el gobierno del presidente Chávez. Es la editorial que hace los tirajes más importantes y de mayor cantidad”, comentó Laura al referirse a esta editorial, la cual también tiene un concurso anual, que premia veinte autores y se publican en la medida de las posibilidades objetivas de las imprentas, con una cadena de librerías: Librerías Sur.

Mostró algunos de los ejemplares de las distintas colecciones destinadas a los niños, e hizo la anécdota de El libro más triste del mundo, del escritor cubano Otilio Carvajal: «Alguien me dijo: “¿Por qué se publicó este libro tan duro?”». A Laura le llamó la atención y se interesó en leerlo. Como iba para el taller literario de jóvenes que atiende, se lo llevó consigo, y al verlo sus alumnos le preguntaron: “¿Qué es eso?”. Ella les explicó: “Se  trata de un libro de un escritor cubano, muy fuerte”. Ellos se interesaron, y  lo empezaron a hojear. Terminaron leyéndolo en alta voz. “Los libros ya se agotaron. Esa es una de las sorpresas a las que hacía referencia el panel anterior”.

Un residente en Venezuela pidió la palabra, para decir con satisfacción, que hace alrededor de cinco años, en los metros nadie leía, sin embargo, “ahora usted puede ver cómo la gente va metida en los libros, según va haciendo su viaje”, lo que demuestra el interés del Estado en la superación cultural del pueblo venezolano, iniciada con la alfabetización.

El tercer panel: “Consumo y preferencias literarias en los jóvenes de la capital”, quedó pendiente.