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Cobertura informativa

Trotsky, el silencio y la historia

por: Daniel Díaz Mantilla

Durante mucho tiempo, en nuestra infancia y juventud, oímos hablar de Trotsky como una figura oscura de la Revolución de Octubre y los primeros años de la URSS. Las palabras “revisionista” (dicha como un anatema) y “traidor”, no faltaban entre sus calificativos, y si alguna vez se le reconocía cierto mérito era siempre a regañadientes y como preámbulo de fuertes críticas que lo sumían aún más en la oscuridad. Poco a poco, sin embargo, en tiempos de la perestroika y tras la desintegración de la Unión Soviética, comenzamos a descubrir otra parte de la historia. Piezas dispersas que el régimen de Stalin y sus herederos intentaron borrar, resurgían ahora y una extraña figura adquiría forma gradualmente en el rompecabezas de los acontecimientos. Nada era tan simple y tan bueno como nos hicieron creer de niños: un silencio -que ahora resultaba escandaloso– encubría la realidad compleja de aquellos primeros años del socialismo soviético. En medio de la confusión la imagen de Trotsky comenzaba a ganar otros matices, y las circunstancias de su muerte dejaban ver que, de algún modo, lo que ese silencio trataba de ocultar extendía sus tentáculos -todavía soterrados, todavía fuertes– a través de décadas y continentes.

La novela El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura, que Ediciones Unión presentó hace apenas unos días en esta Feria del Libro, y cuya tirada se agotó totalmente en cuestión de minutos ante la avidez del público lector que asistió a la Cabaña, vuelve sobre esa historia todavía llena de misterios. El estalinismo y sus largos brazos camuflados, la figura de Trotsky y los detalles de su asesinato, el terror que logró establecerse en el poder tras la muerte de Lenin, sus efectos paralizadores, que al final dieron al traste con la posibilidad de realizar uno de los mayores sueños de la humanidad –esa sociedad justa donde todos pudieran ser plenamente–, son el tema de este nuevo libro de Padura. Eso y los avatares que trajeron a vivir en Cuba al agente secreto Ramón Mercader, quien en 1940 cumplió la orden estalinista de matar a Trotsky.

Leonardo Padura se ha ganado la admiración de sus lectores dentro y fuera de la Isla con títulos como Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Máscaras (1997), Paisaje de otoño (1998), La neblina del ayer (2002) y La novela de mi vida (2005), entre otros. Sus trabajos periodísticos El alma en el terreno (1989), El viaje más largo (1994) y Los rostros de la salsa (1997), opacados un poco por su éxito como novelista, exploran diversos aspectos de nuestra cultura y, según ha afirmado el propio autor, fue precisamente esa experiencia como periodista la que lo ayudó a reunir y organizar la información necesaria para esta nueva novela, que ha sido considerada por la crítica como su “más ambiciosa y significativa obra de ficción”.

En el lanzamiento de El hombre que amaba a los perros, el pasado martes 15, en la Sala Nicolás Guillén, sus presentadores, Reynaldo Gonzalez y Raúl Roa Kourí, hablaron con inteligente elocuencia sobre los acontecimientos históricos que esta novela recrea. Padura agradeció al público que abarrotaba la Sala y a la Editorial por la publicación de esta obra que –afirmó– fue escrita pensando especialmente en los lectores cubanos.