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Cobertura informativa

Rigoberta Menchú, bien tenida en cuenta

por: Madeleine Sautié Rodríguez Foto: Yander Zamora


 

La destacada guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, honró con su presencia la 20a Feria Internacional del Libro al concurrir a la sala Nicolás Guillén de la Fortaleza de San Carlos de  La Cabaña, para departir, con un público que la aclamó con expresiones de profundo cariño, en el espacio Encuentro con… conducido por la periodista Magda Resik.

Aunque el conversatorio fue rico y variado, el tema más recurrente fue el de la relación de esta insigne figura latinoamericana y universal con la literatura, a la que llega estimulada por su compatriota el Premio Nacional de Literatura, Dante Liano, quien le recomendó, tras la depresión transida por pérdida de su hijo, que escribiera relatos.

«No soy una escritora, soy una contadora de cuentos», expresó la Menchú. Pero Liano —con quien comparte la autoría de los libros que ha hecho— la considera una mujer que ha heredado la cultura oral del pueblo maya y posee el don y la magia de la palabra. 

Sus vivencias como luchadora,  su activismo político y social como Premio Nobel de la Paz, la pasión por la literatura y la raigal riqueza de valores e historias fascinantes que posee su milenaria cultura, fueron prioridades en la charla. Refirió cuanto la apasiona escribir para los niños para quienes ha concebido ya seis libros de cuentos, uno de los cuales, El legado secreto, será presentado en Cuba próximamente.

Rigoberta Menchú «ha comprado siempre los problemas de Cuba», como por ejemplo, alzar la voz contra el bloqueo económico que sufre la Isla hace más de 50 años.

«Aquí se lee más que en cualquier país de la región y se leen los mejores pensamientos que se producen en el continente y en el mundo», expresó casi al final de su intervención y después de manifestar su profundo cariño por Fidel concluyó: «Espero que Cuba me siga tomando en cuenta».