Inicio
Cobertura informativa

Presentación en naranja

por: I. Rodríguez

Un combo de cuatro lanzamientos provenientes de la región central y las editoriales Capiro, y Reina del Mar como responsables, tuvo lugar esta tarde en la sala Alejo Carpentier.

El encuentro, bastante concurrido, gozó de esa inconfundible atmósfera de cofradía que se crea entre “gente de provincia”: editores y escritores disfrutaron de un ambiente de familiaridad y sencillez que muchas veces le garantiza a los asistentes la mitad de la satisfacción.

La otra mitad dependía, en esta ocasión, de los títulos El asere ilustrado, de Lorenzo Lunar; Sofía de Agabama, de Noël Castillo y Desnuda estoy ante Dios, de Amador Hernández, todos a cargo de la editorial villaclareña, -Capiro- mientras que su “colega” cienfueguera -Reina del Mar- nos proponía Te estaré mirando, del novel Ernesto Peña.

Por ese orden se fueron sucediendo las presentaciones. Un Lorenzo Lunar afable y enfático (un poco asere, para bien, él mismo) nos devuelve en su Asere Ilustrado a esos personajes del barrio que ya conocían quienes se leyeron La vida es un tango o El último aliento.

Entrañables como Chago el Buey y Frank la Puerca vuelven para recordarnos que en la esquina, en el contén, la vida es otra cosa, y que el Barrio es su gran protagonista. En este caso, se trata de Totico la Ciencia, “un «tipo» que a los doce años se estaba leyendo a Demócrito y sabía quién era John Lennon”, y que en esta nueva entrega tendrá la oportunidad de demostrarles, a todos los que se burlaron de él, que en realidad y contra todo pronóstico, la inteligencia estaba de su parte.  

A micrófono seguido, Noël Castillo aclaraba que no es que estuviera nervioso, sino que él es nervioso. Así y todo, nos presentó a su Sofía de Agabama, en re-edición «corregida y ampliada». Un libro que, en principio, se acoge a esa denominación engañosa que es “literatura para niños y jóvenes” y del cual ha dicho el crítico y escritor Rogelio Riverón: es «una hermosa apología de la diferencia».

El testimonio de una exconvicta en Desnuda estoy ante Dios, da continuidad a una línea de trabajo que ha venido desarrollando Amador Hernández, interesado en divulgar las vivencias de esos personajes reales que, las más de las veces, son catalogados como excluibles o “ninguneados” por la sociedad. En estas páginas se nos muestra un grupo de preguntas importantes sobre la búsqueda de la identidad, por alguien que nos habla desde la experiencia límite.

Para cerrar, Ernesto Peña, que hasta el momento solo nos había estado mirando, presentó un volumen de relatos cortos bajo la premisa de que a veces, las historias de ciertos personajes pueden ser tan vívidas que compiten con la realidad, sobre todo si esos seres se mueven (o son “movidos”) en los terrenos de la fantasía y el absurdo, y sirven como pretexto para ciertos jugueteos de su autor con los fantásticos (¿y absurdos?) Borges y Piñera. Es un cuaderno ambientado en la ciudad de Santa Clara, de donde también, curiosamente (¿curiosamente?) procede su autor.

Muchas letras villaclareñas en esta tarde se dieron cita en la sala Carpentier, o lo que es lo mismo decir a estas alturas, seguramente algunas letras universales.