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Reynaldo Duret Sotomayor: un psiquiatra escritor

por: Dulce María Sotolongo Carrington

Si existe un saldo positivo en los diez años de creado el Sistema Riso en Cuba, se puede valorar por la cantidad y calidad de los autores que publicaron sus obras en el catálogo. Reynaldo Duret resultó ganador del premio nacional 2007 que se otorga a escritores de las ediciones territoriales, con su libro Nunca te enamores los días de lluvia. Más tarde obtuvo el  Farraluque en 2008,  y en esta Feria Internacional del Libro presentará el volumen La noche de los miedos, por Ediciones Santiago, el próximo sábado a las 11 a.m. en la sala Alejo Carpentier. Es un buen pretexto para saber cómo marcó su vida el haber podido publicar su obra y qué le posibilita su profesión a la hora de crear.

Primeros pasos
-Mis primeros pasos literarios los di junto a mi abuelo Mingolo cuando yo tenía unos ocho años. Iba en julio y agosto de vacaciones a su rancho, a pocos metros de la playa de Camarón Grande, en Gramma. Recuerdo que al terminar su trabajo como bodeguero, y luego de la comida, me sentaba cerca de él en la mesa, me daba hojas de cartucho, y entre los dos inventábamos aventuras, casi todas de piratas. Luego revisaba las faltas de ortografía y los problemas de gramática. En mi libro publicado por la Editorial Extramuros hay un cuento dedicado a él.

Pienso que todo escritor tiene un ángel. Es esa persona que impulsa el don que ya traes; puede ser a través de la lectura, la crítica, o a veces resulta ser otro escritor con el que te identificas por su estilo. Mi ángel ha ido mudando de cuerpo con los años. Primero se estructuró en mi abuelo hasta su muerte. Después en mi primo Rodolfito Martínez, quien me perseguía como un insaciable lector; hoy vive en otra latitud y se ha convertido en escritor también. Cuando comencé a tomar en serio el afán de redactar, y llegaron algunos premios, Elio Ortega se ocupó de moldearme, aunque a veces discrepamos en cuanto a técnicas narrativas. Confío mucho en el ojo crítico de mi esposa Keyla, que es mi primera lectora.

Los premios
-Los premios incitan a escribir, pero no deben ser una consigna del escritor, pues dependen mucho de las circunstancias por la que atraviesa la literatura en el momento en que se concursa, el gusto del jurado por determinada temática, y el grado de amistad o inclinación afectiva que sientan por alguno de los participantes. Aunque muchas veces se obliga al uso del seudónimo, las informaciones siempre se filtran, y vivimos en una Isla pequeña, como digo yo en uno de mis cuentos: “son cinco cuadras rodeadas de mar”.

El regalo más preciado de todos es el del lector. Ese, en su inmensa mayoría, no conoce de técnicas narrativas o poéticas. El lector cubano tiene mucho gusto por la literatura y disfruta lo que lo conmueve, lo traslada, o lo reta. Eso no quiere decir que resultar ganador en un concurso, y más si es de prestigio nacional, no sea algo que dignifica, recrea, y conmueve, pero el reto que impone la sociedad al escritor va más allá de un lauro; es una frontera que cambia constantemente, y si no se gana entrar en la fibra del que lee, en su inconsciente, de nada sirven los diplomas. Solamente lo que estremeció al lector queda para la historia y  futuras generaciones.

La Psiquiatría
-Claro que me ha ayudado. Estar lidiando diariamente con una población llena de conflictos, formas de ser y no ser -porque no se lo permite el inconsciente, o la sociedad- me posibilita crear personajes ricos en matices comportamentales. Lo más difícil para un escritor, pienso yo, más que la historia en sí o el escenario de la historia, es que los personajes sean creíbles. Hay muchos relatos actuales que adolecen de personajes de carne y hueso. Yo los describo  a través de las acciones, y en la mayoría de los casos, los muevo con los hilos del subconsciente. Me sumo a la teoría del iceberg. Quiero que el lector se vea obligado a buscar en el fondo del cuento, y halle mucho más de lo que una primera lectura le muestra.  Mi mayor inquietud es hacerlo vibrar como pudieran hacerlo las cuerdas de un violín, o la cruda fuerza de un sismo.

Extramuros
-Extramuros es mi progenitora. Mi primer libro de cuentos, Nunca te enamores los días de lluvia, obtuvo el Premio de Ediciones Territoriales 2007 durante la 17ma Feria Internacional del Libro, y sus cuentos por separado habían cosechado lauros, como el Farraluque 2008 y un premio provincial de los talleres literarios de Ciudad Habana, cuyo encuentro nacional nunca se llevó a cabo.

Como toda fecundación necesita de un padre, debo decirte que el mío fue el taller literario de la Casa de Cultura de Arroyo Arenas, en La Lisa. Los talleres te limpian los vicios adjetivales, la poca credibilidad de algún personaje; abren tu imaginación y te conducen a tener innumerables amigos que comparten tu filiación por la literatura. Mi único pesar es que de la tirada de 500 ejemplares, 123 libros se fueron en el primer lanzamiento, 81 en el segundo, y cuando ganó el premio, solo pude llevar a Santiago de Cuba -donde fue la premiación- 60, y tuve que quedarme con las ganas de que muchos lectores de otras provincias, otros amigos y familiares, tuvieran su ejemplar.

Proyectos
-Hablar de proyectos es navegar en un océano donde conspiran las contingencias diarias de la vida y el poco tiempo que a veces tiene el escritor para darle rienda suelta a su proceso creativo. No obstante, terminé recientemente un libro de cuentos de prisión que me llevó cerca de siete años hacerlo. Primero tuve que inundarme con su escenografía y la vida que se mueve detrás de las rejas; esto me llevó aproximadamente cinco años, y luego dos escribirlo.  

Siento que aún sus personajes me persiguen, y no he podido al cien por ciento quitarme el estilo narrativo que tuve que utilizar, lleno de reiteraciones, lenguaje desenfadado y jergas que emplean los internos; además de otras articulaciones lingüísticas diametralmente opuestas a mi estilo anterior y usual, pero que consideré necesarias a la hora de estructurar los personajes.

Ediciones Santiago en esta Feria presenta un libro mío. Es un honor, pues es la editorial de mi querida tierra santiaguera. Su título es La noche de los miedos y propone una indagación hacia lo profundo del ser humano, a través de individuos perturbados por su realidad. El miedo, la violencia, los celos, la sexualidad, el alcoholismo y la muerte, bautizan la trama de estos cuentos, que nos muestran personajes sensibles al erotismo, asechados por la locura y la soledad. La noche de los miedos hará navegar al lector por ramblas de alta tensión verbal y psicológica, hasta hacerlo desembarcar en el puerto reflexivo al que toda lectura conlleva.

Tengo además otros dos libros de cuentos, uno que tiene como protagonista a la mujer pues todos sus personajes se llaman Eva; y el otro, Catálogo de la locura, con varios cuentos cuyos personajes principales son seres que padecen distintos tipos de psicosis y donde el inconsciente es lo principal. Estos últimos no están encausados.