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Cobertura informativa

El cauce de Carilda

por: Kaly Smith Llanes

Cuando se habla de Carilda Oliver Labra se corre el riesgo de terminar sin palabras, o mejor, de empezar sin las palabras. No lo puedo decir. La voz precisa / quedó bajo el silencio sepultada. Porque esta poetisa se ha robado cada frase y la ha hilvanado en sus composiciones. Presentar a Carilda Oliver Labra produce dos sensaciones contrapuestas: la primera, ya ha sido enunciada; la segunda, de poetizar la exposición. El temor acaba en la sala José Lezama Lima cuando la rima comienza a viajar por sus paredes.

Cada libro de la matancera va al reencuentro con una intimidad desbordante; recorre cada lugar, cada persona, cada cosa, suscitando una sonrisa provocadora que se extiende de la propia autora a sus lectores: «Detengámonos ante esta voz que, sin apartarse de los sentidos, ha develado en sus trazos la sabiduría y la madurez de su privilegiada naturaleza femenina», comenta en el prólogo de La non erótica, Bertha Caluff.

Esta novedad editorial que Cauce nos regala es una obra experimental llena de «poemas malditos» que escapan a todo molde. El engarce entre el lirismo típico de su poesía con el coloquialismo hacen que la autora explore nuevas estructuras y permita una ruptura con las formas anteriores. En el poemario podemos encontrar tropos clásicos unidos a bellas composiciones de verso blanco.

Este  poemario devela a los lectores una escritora contemporánea. La nueva Carilda, mira con «ojos de piedad» las cosas cotidianas; no juzga, solo siente y traslada al lector sus sensaciones, sus emociones. Bertha Caluff, la definió como «neorromántica, postmoderna y vanguardista, pero sin dejarse atrapar por ninguna de estas reglas, como pez que escurre pícaramente».

La non erótica «llena de gente, de historias increíbles, / de ramos de violetas, / de duendes que no hablan, de nubes y retratos», es sin duda, una de las atracciones de esta 20ª Feria Internacional del Libro de La Habana.