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Cada época necesita de un Piñera

por: Martha Isabel Andrés Román

La obra de Virgilio Piñera ha sido un aliento creativo para varias generaciones de escritores y dramaturgos cubanos. Tal y como sucede con los grandes genios, los textos del virtuoso autor continúan encerrando misterios y despertando el interés artístico e investigativo de quienes se aproximan a ellos. Fue eso lo que ocurrió con David Leyva González, quien quedó encantado con las creaciones del escritor desde el primer acercamiento.

Esa fascinación fructificó en el ensayo Virgilio Piñera o la libertad de lo grotesco, gracias al cual su joven autor, filólogo de formación, mereció el Premio Alejo Carpentier de ensayo 2010. 

-¿Cómo surgió el interés por estudiar una figura como Virgilio Piñera?

-La inclinación surgió accidentalmente. A inicios de la carrera universitaria llegué al aula y encontré que mi profesora de Introducción a los estudios teórico-literarios me había asignado este autor para el trabajo final de narrativa.

Juro que en el año 2001 conocía muy poco de su vida y obra. Un amigo me prestó un bolsilibro de cuentos en el que leí “La carne”, escrito en 1944. Realmente quedé conmocionado al ver tanta imaginación, crítica y rebeldía en un lenguaje tan sencillo e irónico.

Tuve la suerte de que un gran estudioso de su obra, Pablo Argüelles, del Instituto de literatura y lingüística, me guiara en el análisis de aquel cuento. Luego, en el año 2002, aparecieron las ediciones de teatro y cuentos completos del autor y la reedición del libro de Antón Arrufat: Virgilio Piñera, entre él y yo. Entonces decidí dedicar todo mi esfuerzo al estudio del imprescindible escritor.

-En el ensayo se expone una teoría de lo grotesco, y se realiza un recorrido por varios géneros de la obra de Piñera como el cuento, la poesía y el teatro. ¿En cuál de ellos se aprecia más la presencia de lo grotesco?

-En mi modesta opinión la imagen grotesca más lograda de su obra se encuentra en parte de los cuentos del libro Poesía y prosa  (1944), y que luego reaparecieron en Cuentos fríos, en 1956. Tal es el caso de textos como “La carne”, “El álbum”, “La caída”, “Las partes”, “La cena” y “Proyecto para un sueño”, a los cuales dedico un análisis especial en mi libro.

Es necesario destacar que este recurso está diseminado en toda su obra, hasta en sus cartas y sus ensayos. Es una estética que le brotaba de forma natural. Como él mismo dijera: «Soy ese que hace más seria la seriedad a través del humor, del absurdo y de lo grotesco».

-Uno de los temas que más se desarrolla en el texto es la diferencia existente entre lo grotesco y lo absurdo. ¿Por qué muestra tanto interés en hacer esta separación?

-La categoría estética con que más comúnmente se asocia a Piñera es el absurdo; de hecho, lo consideramos como un pionero del teatro del absurdo a la par de los autores europeos. La imagen grotesca en su obra había sido trabajada, pero en menor medida y en un plano de enunciación.

Al dedicar todo un libro a este tipo de imagen, creí necesaria una distinción entre ambas categorías, que de por sí son complementarias y que comparten el mismo canon de autores representativos.

-¿Cuánto puede aportar para la literatura cubana actual revisitar la obra de un autor como él?

-En primera instancia me encuentro con un  ingenio literario inusitado, que le da gran importancia a la invención literaria para describir artísticamente las angustias e injusticias de su entorno.

Detrás del estilo aparentemente sencillo hay gran sedimentación de lecturas, y su inconformismo llevado al arte es un ejemplo para la creación joven que a veces no halla el instrumento necesario para expresar sus malestares.

Piñera es un modelo de compromiso con la escritura, a pesar de cualquier tipo de carencias e incomprensiones. Es un escritor de verbo; no contempla. La acción es la que nos devela su fuerza imaginativa.

Cada época necesita de un hombre como él, o igual, de un desenfado inteligente para expresar lo que se siente, tanto de uno mismo como de los creadores de su entorno que en ocasiones se acomodan, se engolosinan en sí mismos y claudican ante el facilismo o modas reinantes.

-El ensayo suele ser reconocido como un género complejo, donde deben estar equilibradas la función didáctica y crítica con la voluntad de estilo.  Alfonso Reyes lo llamó «el centauro de los géneros», mientras que Eugenio D'Ors lo definió como «la poetización del saber». ¿Considera que Virgilio Piñera o la libertad de lo grotesco cumple con todos los requisitos del género? ¿Qué representa para una persona joven recibir un premio tan importante en esta categoría?

-El libro está más cercano a la definición de Alfonso Reyes. El centauro es una de las imágenes heredadas de la antigüedad grecolatina.

En la obra hay mucho didactismo, pues trato de explicar al lector los vericuetos de la palabra y su recorrido en la historia del arte desde que se instaurara como categoría estética; todo esto sin separarme de la crítica y análisis de sus textos y en un estilo lo más comunicativo posible. Mi afán y modelo de ensayo está más en consonancia con el concepto de Eugenio D'Ors de «la poetización del saber», pero los requisitos de la investigación académica, ligada al género de ensayo, conspiran un poco contra este ideal.

No trato de pensar mucho en la connotación del premio. De hecho, soy el tercer joven que lo obtiene en este género, luego de Duanel Díaz y Abel González Melo. Quisiera que se viera como la oportunidad latente que tienen los creadores jóvenes de tener fe en su obra y no cejar en mostrarla a las editoriales o participar en los principales concursos literarios.

-¿Continuará trabajando la obra de Piñera? ¿Qué otros proyectos creativos le ocupan en la actualidad a David Leyva?

-Mi interés mayor es que se conozca más la crítica literaria de este escritor. En lo personal organicé una antología con toda su obra, junto a un estudio introductorio que con paciencia algún día verá la luz.

Recién culminé un libro sobre la imagen grotesca en la obra literaria de José Martí, que es uno de los grandes paradigmas de esta estética en nuestra historia literaria. Y como el recurso tiene su origen en las decoraciones ornamentales, ahora estoy más concentrado en la crítica de artes plásticas y la figura del Héroe Nacional, debido a mi vínculo laboral con el Centro de Estudios Martianos.