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Cobertura informativa

De un lado o del otro

por: Georgina Pèrez Palmès

Un inmenso reto y gran responsabilidad entrañan para cualquier editor trabajar alguno de los libros ganadores del importantísimo Premio Alejo Carpentier, que, con carácter anual, convocan el Instituto Cubano del Libro, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación Alejo Carpentier, en las categorías de cuento, novela y ensayo. En esta ocasión, el jurado del Premio de Cuento 2010, compuesto por Francisco López Sacha, Daniel García y Pedro de Jesús, otorgó el lauro a Del otro lado, de Rafael de Águila, texto en el que reconocieron: «una extraordinaria intensidad artística y narrativa, así como una íntima concepción del oficio literario y una muy rara belleza».

Corresponde a la Editorial Letras Cubanas poner en manos de los lectores este volumen, integrado por once historias que, de seguro, complacerán.

Podrán hallarse aquí narraciones para todos los gustos, desde los más exigentes hasta los más distendidos, en las que el autor utiliza una prosa pletórica de desenfadado humor y finísima ironía pero que jamás hiere sensibilidades ni molesta en modo alguno, puesto que viene reforzada por su exquisita factura y elegancia, evidenciadas en la manera ingeniosa, sutil, en que se desarrollan y desenvuelven cada uno de estos relatos, nada previsibles, por cierto.

Sin duda, mucho ha madurado el escritor, en cuanto a oficio, desde hace unos años, cuando también por Letras Cubanas, fue publicado otro de sus libros de cuentos, Ellos orinan de pie. Si aquellos relatos resultaron tan atractivos y sugerentes que se agotaron de las librerías con rapidez y fue necesaria una reedición —la cual tuve el gusto de asumir—, estos, que hoy salen a la luz, demuestran el innegable avance vertical, en materia de calidad literaria, que se ha producido en la trayectoria de Rafael de Águila y que lo ha catapultado hacia la obtención de uno de los más codiciados premios de nuestro ámbito cultural.

Del otro lado se yergue sobre la estructura de una sonata clásica. En cuatro movimientos se divide la composición musical, en cuatro partes está concebido el libro: música y literatura se yuxtaponen y complementan. Una propuesta que seducirá al sexo femenino, puesto que son las mujeres las que llevan la voz cantante en todas las historias. Esta circunstancia  constituye condición sine qua non, justamente por el abanico de temas escogidos por el autor cuyo centro, de modo puntual, son las féminas. Ellas atan y desatan las puntas de esta madeja, expuestas, muchas veces, a situaciones límite, con las que no pocas se identificarán de inmediato. Asimismo están los hombres, por supuesto, pero ellos como co-protagonistas y antagonistas de ellas.

Eso sí, en cualquiera de los extremos existe la posibilidad real de que todos los lectores que se aproximen a estas páginas, queden satisfechos con lo que en ellas hallarán. De un lado las mujeres, leitmotiv de las historias; del otro, su entorno, nosotros, nuestra isla en despliegue de posibilidades y asuntos entre los que prevalece el amor, como fuerza motriz, y valor al que no debemos renunciar; todo dicho como se ha de decir, con ese lenguaje poderoso y enérgico, convincente y cercano, que nos adentra en fábulas tan parecidas a la vida.