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Cobertura informativa

Se presentan los Premios David 2009

por: Nancy Maestigue Prieto

A la misma hora en que el sol se encuentra en el centro, se presentaron en la sala José Antonio Portuondo, los Premios David 2009 de teatro, Mi familia ideal, de Grethel Delgado Álvarez y de poesía, Matrioshkas, de Karell Bofill.

El poeta, narrador y editor, Jesús David Curbelo, antes de dar la palabra a los expositores, comunicó al público que, el premio David de Cuento 2009, Más de cien mentiras de Ariel Cantero, desafortunadamente no se encontraba entre los títulos a presentar porque su impresión no se había terminado a tiempo.

«Cada cual cuenta la feria como le va» —frase de Lola Flores— fue la cita introductoria que utilizó el teatrista Luis Enrique Valdés, para referirse a Mi familia ideal, obra resultante de un ejercicio de dramaturgia de Grethel, cuando estudiaba esta especialidad.

Mi familia… comienza con un texto definidor: «Esto es normal», algo que escuchamos frecuentemente; y ante esta expresión, Luis Enrique discurrió sobre las diferentes interpretaciones de esta frase, porque lo que es «normal» para unos, para otros puede ser un desastre. Consideró las virtudes del libro, como texto, y la cubierta, donde se utilizan los colores de la bandera de manera significativa para expresar la intención de la autora. Señaló además, que la pieza teatral ya había sido estrenada por el grupo Rita Montaner.

En Mi familia ideal, hay algo que siempre está a punto de romperse; y en ese algo se mueven los personajes como un designio del que no pueden escapar: «Procuran y arrebatan el espacio y los sentimientos que los otros ocupan o velan y por eso la vida jamás consigue moderarse. La aplastante lujuria, la contravención y el incesto descarnado palpitan dentro de las paredes y repletan las arterias de la casa».

Transgresiones que Grethel Delgado logra y que la colocan dentro de la novísima generación de dramaturgos, capaces de explorar nuevos derroteros dentro del género, pero sin dejar de respetar a quienes la antecedieron.

La poeta Julia Ruiz, quien fuera jurado del premio David de Poesía 2009, y ahora la presentadora del título, se siente feliz de haber integrado aquel jurado. Contó que ella había seleccionado el libro de Karel Bofill, Matrioshkas, para el premio, y estuvo muy nerviosa esperando la decisión de los otros miembros para ver si coincidían con ella. La votación fue unánime.

Con un lenguaje poético, cargado de un profundo sentimiento, Matrioshkas, es como esas muñecas que entran una dentro de otra, a veces suave, a veces con dificultad. A través de una historia individual en la que se mueven varias generaciones de un mismo país, este poemario está lleno de búsqueda e intención de abrir el pensamiento del lector a la poesía: «Son el espacio poético que cobija, a la vez, el interior y la superficie rugosa del cascarón». Esos cascarones, piel del poeta, que va dejando por el camino.