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Cobertura informativa

Poetas “nuestramericanos”

por: Yanet Bello

La suerte o el infortunio siempre dependen de circunstancias que pueden incluso intercambiarse. Cuando esta tarde me acerqué al Centro Dulce María Loynaz, esperaba asistir a la presentación de Salvado del círculo de fuego, de Miguel Barnet y Peñalver 51, de Nancy Morejón, ambos de la editorial Letras Cubanas. Luego de esperar un rato supimos que estos dos escritores, por razones mayores, no podrían asistir. Inmediatamente se me cayeron las alas del corazón, a mí, y al resto del público que esperaba en la romántica pérgola del patio de Dulce María. Sin embargo, esta fue una de las veces en que la mala suerte no mostró su peor rostro. El director de la institución, Edel Morales, tuvo el tino de utilizar el espacio para inaugurar una serie de “sesiones de trabajo” que tendrán lugar todos los días a la misma hora. Aunque con este nombre tan serio, estos espacios estarán dedicados a propiciar encuentros de jóvenes autores escritores, tanto poetas como narradores.

Luego de las palabras de Edel, la coordinadora del espacio Yanelys Encinosa, poeta, premio David 2007, presentó la tertulia.

Los invitados que iniciaron este espacio, que será habitual durante la 20a FILH fueron: Pedro Nazar, poeta y cantautor argentino, cuya presencia en Cuba se debe a la presentación del libro Caricias Lunch, en co-autoría con Cristian Avecillas, texto que se presentará mañana en el mismo espacio; Sol Linares, venezolana, autora de diversos libros de cuento, premio Alba Narrativa 2010; la ecuatoriana Belén Muñoz, quien no solo leyó un poema, sino que interpretó de pie, frente al público, un texto con un atractivo sentido de la oralidad y que, casualmente, se refería a la resurrección de Lázaro, tal y como lo hizo la dueña de la casa donde se desarrollaba la lectura. Otros poetas invitados fueron Andrés Villalba, de Ecuador, poeta experimental que asombró a más de un oyente y Luis Aguilar, mexicano, premio de Poesía Nicolás Guillén de México 2010.

Roberto Manzano, poeta, profesor de un diplomado de poesía propiciado por el centro durante algunos años, premio Nicolás Guillén 2005, se refirió a los poetas invitados esta tarde con la frase que da título a esta nota: poetas “nuestramericanos”, neologismo inspirado en Martí. En un momento en que la globalización se muestra como una amenaza, es necesario trocar las dificultades, en oportunidades, tal y como sucedió con la tarde de hoy. La presencia de varios países es siempre alentadora, según las palabras del anfitrión: «Los poetas son los más antiguos juntadores de la especie humana».