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Cobertura informativa

Las instrucciones de Garrandés

por: Alma de la Hoz

Instrucciones para cruzar el espejo, antología del narrador y ensayista Alberto Garrandés, que recoge más de una treintena de cuentos cubanos sobre temas homoeróticos, fue presentada en la sala Alejo Carpentier durante la tarde del martes, en la Feria Internacional del Libro, Cuba 2011.

Visión peculiar sobre una de las zonas más interesantes del cuento cubano actual, con ojo que taladra el sentir gay desde una diversidad tan amplia como el número de autores que concibe la muestra.

El cuerpo homosexual, la feminidad lésbica, la mirada homoerótica, las relaciones entre maricas, las locas, las tuercas, los bisexuales, los transexuales y trasvestis, son algunas de las variaciones aquí encontrables.

La preocupación de Garrandés no debe ser asociada a otros intentos               —habitualmente estériles— de construcción de un cuerpo literario. No estamos en presencia de una reunión aleatoria de textos que giran —o se marean— alrededor de un tema común, sino de una hendidura en el fenómeno, o en una de sus recientemente descubiertas aristas.

Las distintas generaciones aquí representadas no solo son la garantía de una  calidad cuyos autores escogidos anuncian —Virgilio Piñera, Leonardo Padura, Ángel Santiesteban, Yordanka Almaguer— sino también el reflejo cambiante propio de los espejos.

Es este símbolo, que aparece una y otra vez, tanto en el título como en los conceptos manejados dentro del libro, la piedra angular de la propuesta. Sus potencialidades multidimensionales —atribuidas históricamente— una vez aceptadas por el lector, lo harán caer, consciente o inconscientemente, en todo un juego de cabriolas lingüísticas y psicológicas.

Lo social, lo antropológico o lo literario, son otras de las aristas desde las que los autores de esta obra se acercan al tema de la homosexualidad.

Sospechar de un fenómeno, identificarlo, localizarlo y, hasta donde este lo permita, encerrarlo en un soporte, podría, quizás, ser el mérito mayor de Garrandés con esta propuesta. La antología, desde el oficio de seleccionador y prologuista, podría constituirse en vehículo ideal.