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Jesús Guanche: Sobre debates, libros y Feria

por: Kaly Smith Llanes

La Feria del Libro de La Habana tiene varias virtudes, comentábamos un colega y yo en la mañana antes de que se abrieran las puertas al público. De esas cualidades positivas se pueden mencionar dos que sobresalen: la primera es que constituye una feria para todos, la variedad de propuestas posibilita a la multitud que acompaña el evento salir satisfecha; la segunda, y no menos importante, es la cantidad de personalidades cubanas y foráneas que participan en las diversas acciones desarrolladas en el mayor acontecimiento asociado al libro que se produce en la Isla.

Jesús Guanche, licenciado en Historia del Arte y Doctor en Ciencias Históricas (con especialidad Antropología Cultural) e Investigador Titular de la Fundación Fernando Ortiz, y Profesor Titular Adjunto de la Universidad de La Habana y del Instituto Superior de Arte se considera uno de los más destacados intelectuales cubanos. Este académico, coordinador del Comité Cubano de la Ruta del Esclavo, concedió una entrevista a CubaLiteraria acerca de algunos libros publicados y presentados en esta 20ª edición y del debate en torno a la cuestión racial.

¿Qué importancia le concede a que en esta Feria se presenten y se pongan a la venta libros como: Deidades cubanas de origen africano; Piel negra, máscaras blancas y la revista Caminos con su dossier Memorias de la esclavitud; por solo mencionar estos tres textos?

En realidad la posibilidad de tener esos libros en la Feria es dirigirse a diferentes destinatarios. El primero de estos libros, Deidades cubanas de origen africano, fundamentalmente por el contenido y por el alcance es destinado a niños y jóvenes; es una forma también de conocer nuestra propia mitología, no solo la mitología grecolatina que puede ser interesante y útil y tiene un referente general, pero es necesario conocer la nuestra con toda su diversidad. Publicar nuevamente en Cuba Piel negra, máscaras blancas, es retomar un clásico y a su autor como figura y estudioso de referencia, no solo para las reflexiones sobre el impacto de la esclavitud sino de la temática de los derechos. Frantz Fanon es un estudioso y  es muy importante y acertado volver a publicar su libro. En el caso de Caminos, es una revista que lleva años publicando y coordinando actividades y acciones sobre el tema. También hay que ver que en estos días fue otorgado el Premio de la Crítica a obras , como Africanía y etnicidad en Cuba y es un intento de sistematizar la diversidad de aquellos humanos arrancados de África y retomar su legado, y reconocer los años que se ha trabajado la temática en Cuba desde Pichardo hasta los investigadores más actuales. La Fundación tiene también varios libros en proceso editorial y ojalá este año so pretexto del motivo por el Año Internacional para las Personas de Ascendencia Africana sean objetos de publicación. Por ejemplo existe uno sobre la problemática racial en Cuba, no ya el de Esteban Morales sino un estudio de un grupo del Centro de Antropología; una selección de textos de Fernando Ortiz sobre el racismo. Se piensa reeditar El engaño de las razas, hay otro sobre léxico intercultural de religiones africanas, existe un estudio muy interesante sobre plantas medicinales. En esa dirección se está trabajando y le tenemos hechas propuestas a la Editorial de Ciencias Sociales y pensamos que el año es un buen momento para darle más impulso al tratamiento de esa problemàtica.

¿Por qué es necesario conceder espacios al debate sobre el tema racial no solo a nivel popular sino también desde lo académico?

Se han hecho en varios lugares. Se hace mucho por la vía del correo electrónico, los intelectuales lanzan diversos puntos de vista por la vía del correo electrónico. La Casa de África en enero tiene creados espacios para la temática. La Casa del Caribe prácticamente todos los años en el mes de julio, del 3 al 9, hace un evento El Caribe que nos une y eso es  recurrente. La propia Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de un modo u otro, también ha desarrollado espacios para eso. Todo depende del aprovechamiento de esos espacios y además de las actividades favorables para resolver muchos problemas que pueden derivarse del debates. No es solo la disquisición académica, no es solo estar o no de acuerdo con determinados criterios sino propiciar acciones que es lo que estamos precisamente haciendo para contribuir, porque el problema no se va a solucionar en el Año Internacional para las Personas de Ascendencia Africana. Acciones que lleven a políticas encaminadas y diseñadas para tratar de no cometer errores.