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Cobertura informativa

ALBA & Colonialismo

por: Yanet Bello

La Casa del ALBA cultural, como subsede de la XX Feria Internacional del Libro Cuba 2011, lleva adelante un programa de conferencias, conversatorios, coloquios y presentaciones que complementa eficazmente el plato fuerte literario del evento.
 
La mañana del 14 de febrero, entre felicitaciones y pensamientos rosados, el ALBA cultural mostró un rostro más dramático del hombre.

Colonialidad  del Poder. Rupturas.  Epistemologías en los países del ALBA. Con este nombre se dio a conocer la conferencia del etnólogo y antropólogo afroecuatoriano Pablo Minda. Una profunda reflexión sobre dos temas cruciales: la discusión sobre la colonialidad del poder, su influencia, la ruptura de esta colonialidad y su expresión en la relación actual de los estados.

En una sala cuya audiencia no alcanzaba a cubrirse, el investigador expuso, algo apresurado, sus puntos de vista certeros —diría yo— sobre tópicos que afectan a todos. Si bien se refirió en su conferencia a ejemplos continentales, estoy segura de que cualquier cubano presente asoció, aunque fuera involuntariamente, las ideas planteadas a nuestra propia realidad nacional y salvó oportunamente las distancias entre los poderes que rigen las tierras allende el Atlántico.

Comenzando por un inevitable recuento histórico, Pablo Minda recorre la saga de la colonialidad en nuestros pueblos y las consecuencias tan nefastas para la concepción y aceptación de cualquier cultura o raza que no fuera la blanca.

Según la investigación, las ideas que guían la colonialidad  del poder y del saber se forjaron  mucho antes  y tienen un origen eurocéntrico.  Fue Kant el que elaboró  las ideas básicas  de esto que llegó a ser la base para la implantación posterior de  verdaderos regímenes de terror en  los pueblos colonizados. Su teoría sentó las bases para un racismo que aún hoy persevera. Estableció una diferencia radical entre blancos y no blancos que incluía a indígenas, moros, árabes, chinos, etc.

José Carlos Mariátegui manifestó de los afro descendientes que: «La contribución del negro que llegó como esclavo pareciera ser menos valiosa y negativa (en comparación al indígena). El negro trajo consigo su sensualidad, su superstición y su naturaleza primitiva. No está en condiciones de contribuir a la creación de cultura alguna, sino de obstruirla por medio de la influencia cruda y viviente de su barbarie».Tanto arraigaron las ideas de Kant que, incluso, pensadores latinoamericanos de avanzada se contaminaron con este pensamiento.