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Ilustrar una casa. Conversación con Lorenzo Lunar

por: Yunier Riquenes García

Este año Lorenzo Lunar presenta dos títulos en la 20a Feria Internacional del Libro de La Habana: uno galardonado con el Premio Oriente 2009 y otro publicado por la editorial Capiro, dos títulos que se suman a su amplia obra narrativa, reconocida dentro y fuera de Cuba por lectores y críticos. Humor e ironía, crítica social y ensoñaciones son elementos que hacen perseguir estos textos. Recibamos a Lorenzo con un abrazo bien ancho, para que quepa entero.   


La novela, el cuento, las investigaciones…
LL: La necesidad de expresión y la búsqueda de nuevas perspectivas personales desde la lectura y el estudio se complementan. La investigación es lo primero. Uno se pasa la vida indagando sobre determinados asuntos aunque no se de cuenta, aunque las instituciones que tutelan la labor investigativa no te reconozcan como tal, porque no te riges por los métodos escolásticos o burocráticos. La investigación es parte del vivir, y viceversa. No creo que sea posible contar algo coherente si no lo sabes, si no lo has interiorizado, si no lo has vivido.

El género negro en el centro de tu narrativa
LL: La preferencia por el género negro es algo así como la preferencia por las rubias o las trigueñas. A uno le gustan las mujeres y resulta que al final te acomodas –o no- con alguna. No quiero encasillarme con el género negro, aunque es cierto que me va bien en él. Debe ser por causa de mis lecturas juveniles, y porque de ellas he conservado una gran admiración por los escritores de novelas negras norteamericanas: Dashiell Hammett, Raymond Chandler, J.M. Cain, y otros. Creo también que a medida que se han fortalecido mis relaciones personales y de trabajo con los actuales cultivadores del género negro en Iberoamérica, me he ido comprometiendo más con una manera de decir y con algunos temas que tratar que son muy de esta época.

La casa de tu vida, Premio de novela José Soler Puig, 2009
LL: La casa de tu vida (Editorial Oriente, 2010) es una novela sentimental; una novela de amor en última instancia. Es la historia de un matrimonio que navega por los años más azarosos de nuestra última etapa nacional. Una lectura en la que salgo del género negro –del género negro convencional- para explorar desde otras perspectivas las necesidades humanas.

El asere ilustrado
LL: El asere ilustrado (Editorial Capiro 2010) es un libro compuesto por tres relatos protagonizados por Totico La Ciencia, La Máquina Pensante del barrio. Es un libro marcado de humor que muestra toda una galería de personajes populares, de profunda humanidad y gran colorido; personajes que validan la filosofía popular y los valores éticos del grupo marginal más extenso y arraigado en nuestra cultura: la gente de barrio, los aseres.

Y otra novela histórica
LL: Se trata de una opción, también una necesidad y una coyuntura. Pero con el paso de la vida uno suma otros intereses que no tienen necesariamente que desplazar a los anteriores. En estos momentos estoy desarrollando la investigación para acometer una novela histórica que se desenvuelve casi totalmente en Huelva, Andalucía, a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Una historia protagonizada por el líder minero Félix Lunar, a quien supongo uno de mis ancestros familiares. También tengo en mente otra novela cuya trama se desarrolla en los primeros años de la pseudorrepública, durante la huelga de los aprendices, manifestación que es considerada como la primera acción notable del movimiento obrero cubano. Esta última es, además, una novela policial.

La literatura infantil y el editor
LL: Sí, junto a Rebeca Murga, mi esposa, he ido acumulando algunos cuentos para niños y jóvenes. Muchos ya se han publicado. En estos momentos está en producción un cuaderno de cuentos policiales para jóvenes; son parodias de los clásicos infantiles que responden a dudas tales como: ¿verdaderamente el Ratón Pérez se cayó en la olla? o ¿cómo llegó el leñador a casa de la abuela de Caperucita Roja? o ¿por qué Rizos de Oro andaba perdida por el bosque? 

El libro se titula “…Y comieron perdices”, y saldrá muy pronto en la colección Veintiuno, de la Editorial Gente Nueva. También tenemos otros textos en preparación que quizás se publiquen a partir del próximo año. 

El trabajo como editor es también otra de mis ocupaciones. Realmente me brinda algo más que el salario; son más las satisfacciones que los sinsabores. Además, me gusta soñar libros; libros que no puedo escribir yo por determinadas razones y que se me facilitan gracias a este oficio. No se trata, simplemente, de tomar un texto, marcarlo, discutirlo con el autor y meterlo en imprenta; es soñar el libro que saldrá a partir de un manuscrito que alguien te confía; regalarle a un autor un texto que le haga feliz, pero que te ha hecho antes feliz a ti.

Librería La piedra lunar
Hace años fui librero. Es un oficio que me encanta. Ahora, con la ayuda de Rebeca, y en cooperación con mi amiga, la escritora Liany Vento, abriremos en Santa Clara esa librería. Un librero no es solo el que vende y compra libros. Los colecciona, recomienda y hasta, en casos muy especiales, los regala. Conozco excelentes libreros; en La Habana mis amigos Carlos Orallo y Adolfo Montes son dos entre los muchos que enaltecen el oficio. Mi hermano, Álvaro Castillo, ese colombiano que ha publicado desde su proyecto cultural San Librario diecisiete autores cubanos hasta el momento, es otro paradigma. Con La piedra lunar, quiero también honrarlos a ellos.