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Adam y Evelyn, también en la Feria

por: Madeleine Sautié Rodríguez

Para ofrecer pinceladas de su nueva y aún inédita novela Adam y Evelyn, llegó hasta la Feria del Libro de La Habana el escritor alemán Ingo Schulze. La sala Alejo Carpentier, de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña acogió  lectura dramatizada de algunos de los capítulos de esta obra, cuyo móvil central refiere una historia donde afloran insatisfacciones e incongruencias casi insalvables,  en la Alemania actual. Así pudimos palpar la textura de una narración fresca y original donde los diálogos fluyen de manera harto espontánea.

Las palabras de Reinaldo Montero, concebidas para presentar el título, dan muestras de una inmersión bien a fondo en estas  páginas  donde afloran fuertes sacudidas emocionales a partir de la relación poco recíproca entre sus personajes protagónicos.

Con una marcada intencionalidad de romper esteriotipos, o al menos proponer otros modelos situacionales, la novela se desliza por caminos poco frecuentados para abordar los pasos andariegos de sus personajes. 

Aun cuando la sensualidad y el sexo matizan los pasajes, estos parajes están muy lejos de alcanzar la plenitud feliz a la que aspira el ser humano. Un trasfondo melancólico, de hondas repercusiones impide que las entregas, estigmatizadas también por triángulos amorosos, propicien a quienes las viven una alegría regeneradora.

Schulze ha engrosado con su literatura enjundiosas referencias a lo acontecido en Alemania después de la caída del Muro de Berlín. Hoy la nueva entrega pespuntea, como para marcar con locuaz intermitencia, el derrumbe también espiritual de un mundo donde  prevalecen añoranzas de un pasado que empieza a hacerse lejano y al que opacan pocas  esperanzas.

Ofrecer su nueva factura al lector cubano —o al menos adelantarle algo— ha sido, según refiere este autor que acaba de cumplir, al llegar a La Habana, un viejo sueño.