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Dos poetas, dos naciones, un camino

por: Nancy Maestigue Prieto

«Cuando un lector oscuro entra en un libro, el libro se cierra. Por eso hay que abandonar cualquier prejuicio. El lector de poesía tiene que tener una mente muy abierta e imaginativa para poder establecer la comunicación poética».

Con esta palabras, el Poeta —con mayúscula— Roberto Manzano inició la presentación de los títulos: Con los pasos perdidos, del ecuatoriano Fernando Cazón y Marimba, del argentino Jorge Boccanera, publicados por la Editorial Arte y Literatura en su Colección Lira para la 20ª Feria Internacional del Libro, Cuba 2011.

Dos poetas, que al decir de Manzano, poseen puntos en común a pesar de los veinte años de vida que los separa, por poseer desde la composición poética ese discurso cotidiano propio de la poesía latinoamericana.

Boccanera con ese lenguaje libre, coloquialista, nacido de su Buenos Aires, le incorpora a su poesía los argentinismos, en una estirpe local, sublime, irónica, llena de ingenio, con estampas urbanas, con un cierto aire sentimental, propio de los argentinos, y como es lógico, su lenguaje peculiar y el aire del tango.

Marimba, es un título con el que han aparecido compilaciones de Boccanera en varios países de Latinoamérica, pero aunque comparten nombres, hay algunas diferencias, y la cubana no es la excepción; en ella se resume su quehacer poético, con poemas intimistas sobre el amor, la amistad, la nostalgia o el exilio; aunque no faltan los de trasfondo social, sobre la guerra de Malvinas, los desaparecidos durante las dictaduras, las abuelas de la Plaza de Mayo.

En Con los pasos perdidos, Fernando Cazón pone en juego su gusto por la metáfora, el símbolo, la forma de llenar sus versos de música. Pilares de su siquis, serán aquellos poemas donde los puntos centrales de su cosmovisión serán: lo elegíaco, donde ironiza y trasgrede y describe descanadamente; también esboza, aunque no puede describir a quién está dedicado el texto; la muerte, se mantiene como una preocupación constante; igual que lo inmediato y lo mediato, como un sistema metafórico que entra a elaborar para crear una ondulación entre uno y otro, como sucede cuando se enfrenta a la ausencia y el regreso, porque "el que regresa se ausenta dos veces".

Todo en Cazón tiene una coherencia mental muy grande; en su coloquialismo, sabe presentar genialmente las realidades víctima/verdugo, donde el lector sabe que se refiere a las dictaduras, a pesar de estar lejano en el texto.

Ninguno de los dos poetas es hermético, son poetas que poseen la huella de la juventud, de cuando comenzaron a escribir, con esa fuerza propia de la edad  que los va a acompañar siempre.

Si las palabras iniciales buscaban abrir la mente del lector, las que cerraron dejaron claro que "si hay alguien que necesita solidaridad es el poeta, eso es lo que pide este libro, la complicidad del lector".