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Cobertura informativa

Origami: Aprender y crear

por: Dulce Ma. Sotolongo Carrington

¿Quién fue el que nunca navegó en su infancia en un barco de papel construido por sus propias manos? ¿Quién no se echó aire con un abanico de papel o realizó gorras, pistolas y hasta un extraño aparato para cazar piojos? Todos alguna ves, hemos realizado un origami, palabra japonesa que significa doblar el papel.

El origami es mucho más que un juego, es una expresión artística que tuvo su génesis hace siglos en el Japón de la corte imperial y luego pasó, de generación en generación, al pueblo que lo hizo suyo.

Doblar el papel es  el original título que la editorial Gente Nueva pone en manos de jóvenes y adultos. Su autor Emilio L. Borrego, que ya había publicado varios libros para niños y adolescente sobre los atributos de la patria como Mi bandera, El escudo y la palma real y Aprende coloreando, en esta ocasión va a la tradición japonesa y nos ofrece sus conocimientos sobre este arte.

La edición viene precedida de unas palabras de Lizette Vila, coordinadora general del Proyecto Palomas «que realiza en su ruta el aprendizaje de esta técnica». A propósito afirma:

Aprender y crear en esta técnica milenaria nacida en el Japón resulta fundamental para que las emociones surjan espontáneamente, señalando el trascendental elemento del alma individual y colectiva como esencia para el equilibrio y crecimiento emocional, desde la individualidad como ser social y adiestramiento intelectual, físico, sentido estético, disciplina, perfeccionamiento de hábitos y costumbres conjugados con la socialización, intercambio personal y colectivo, fomento de relaciones fraternas, rompimiento de las estructuras caducas que devienen en un resultado que puede ser medido en valores y símbolos de esfuerzos y valía personal.

Para próximas ediciones, que seguro se realizarán de esta obra, los editores debe adecuar un poco el lenguaje del libro al público que va destinado, porque aunque su prólogo está destinado a hacernos llegar los presupuestos éticos y estéticos de un proyecto lleno de amor y sueños, su trasfondo filosófico resulta algo complicado para ese público especial a quien está destinado: los niños; además, nos quedamos a la espera de saber cómo llegó el origami a Cuba, cómo el autor perfeccionó esta técnica, etc. No obstante, Doblar el papel, es uno de esos libros bellos y útiles que deben estar siempre al alcance de nuestras manos.