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Cobertura informativa

Otorgan premios nacionales de Edición y Diseño

por: Yohamna Depestre Corcho

En la sala Nicolás Guillén se hizo entrega hoy, a las 3 de la tarde, de los premios nacionales de Edición y Diseño, a la habanera Silvana Garriga y al matancero Rolando Estévez, respectivamente.

Conducida por Alberto Edel Morales Fuentes, director del Centro Cultural Dulce María Loynaz, la ceremonia se llevó a cabo ante un público colmado por la intelectualidad cubana. Se encontraban presentes Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro; Roberto Artemio Iglesias, Premio Nacional de Diseño del Libro, en esta ocasión presidente del jurado de Diseño, y Neyda Izquierdo, editora, quien dio lectura al acta del jurado.

José Antonio Menéndez pronunció las palabras de elogio al ganador del Premio de Diseño y argumentó que, a pesar de no ser amigo personal del artista, conoce su obra que calificó de bella y diferente. Menéndez destacó, como un paso revelador, que no sea un habanero el merecedor de este premio,  y alentó a otras editoriales fuera de este territorio, a no limitarse en la búsqueda incesante de la belleza. Otro aspecto importante a resaltar lo constituye el hecho de que el galardonado no trabaja con las herramientas contemporáneas de la digitalización.

Rompe y rompe para crear una maravilla única, dijo Pepe Menéndez, al referirse a este artesano, artífice de una enorme gama de instalaciones, que crea bajo sus propios cánones, ignorando las 101 reglas del diseño.

Por su parte Rolando Estévez, amante de su ciudad, agradeció el haber partido de la poesía: “Todo lo que sale de ella es bendecido”. Y gratificó también a la mujer que tiene el don de la paciencia, a las mujeres que trabajan en Ediciones Vigía, la editorial matancera.

Ante una emocionada y sensible Silvana Garriga, el musicólogo Radamés Giro, en sus palabras de elogio a la ganadora del Premio de Edición, planteó que la cultura cubana no conoce la verdadera importancia de la edición. El editor es el mejor aliado del escritor. Más tarde ponderó a la editora galardonada por sus amplios conocimientos  y su vasta cultura que le han merecido la responsabilidad de tener a su cargo la realización de trabajos originales. Silvana Garriga, según Giro, es dueña de un estilo, es personalidad y entrega. Se hace evidente, en particular, en las notas que hiciera al libro Temas de Carpentier de la vida y el bongó.

Al hacer uso de la palabra, Silvana Garriga calificó a Radamés como un hombre apasionado y bosquejó su vida a través de la edición. Visiblemente conmovida, se refirió a sus padres, los primeros que le enseñaron a vivir otras historias y  a llorar otras tristezas; a sus 21 años en la editorial Letras Cubanas y a los últimos dedicados a la editorial Boloña,  que le brindó un renacer para sembrar nuevos frutos. Se declaró ante los presentes, amante de Bola de Nieve, cultivadora de amigos, enamorada de aquellos libros bellos, de calidad, que hizo con imprentas viejas, bien alejadas de las hoy existentes Risso.