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Rogelio Martínez Furé: una mirada a las esencias

por: Martha Isabel Andrés Román

Cimarrón de palabras, la más reciente obra del destacado intelectual presentada en la XX edición de la Feria Internacional del Libro, incita a los lectores a visitar las raíces de la cubanidad

Leer los poemas de Rogelio Martínez Furé, es descubrir una vibración cósmica, es sentirse en presencia de algo profundo y trascendente, que nos pone en contacto con las esencias y palpitaciones de nuestros orígenes. Se trata de una experiencia que solo puede ser superada cuando los versos se escuchan en boca de su propio autor, y se desdobla en un histrionismo, cantando y declamando sus poemas con sentimiento contagioso.

Precisamente fue eso lo que ocurrió la tarde del viernes, cuando la presentación de su libro Cimarrón de palabras sirvió al público asistente a la sala José Lezama Lima de La Cabaña para acceder a las más recientes creaciones del artista. Bautizados con el nombre de “descargas”, los poemas que integran este volumen están a medio camino entre oralidad y escritura, y proponen una mirada hacia ese pasado presente que son las tradiciones africanas en nuestro país.

Rogelio Martínez Furé ha desarrollado una amplia labor en torno a los diversos ámbitos de la cultura afrocubana. Reconocido folclorista, etnólogo, traductor, e incluso compositor y cantante, en los últimos años ha sorprendido con su trabajo como poeta, insertado dentro una línea temática que desde el siglo XX tiene importantes exponentes en figuras como Nancy Morejón y Excilia Saldaña.

Cimarrón
... es la más reciente muestra del Furé poeta. El libro, presentado bajo el sello de la editorial Letras Cubanas, como parte de su colección Poesía Mínima, propone diecisiete poemas en los que la palabra se vuelve fuerza, ritmo y armonía.

En la obra están presentes las lenguas ancestrales, la figura del negro, sus costumbres y su sentir. Pero también se encuentra el latido del conquistador, del europeo que se apropió de una cultura ajena y trató de imponer la propia.

Martínez Furé tiene una extensa obra dedicada al estudio de la lírica de tema africano, entre la que destacan títulos como Antología de poesía yoruba y Poesía anónima africana. Imbuido de amplios conocimientos sobre este tipo de literatura, el destacado intelectual se aventura entonces a convertirse él mismo en creador, para cantar a temas universales como la existencia, la vejez, el amor, la muerte, la persistencia.

Los textos poéticos contenidos en este volumen recurren a la síntesis, a la sencillez. Están dotados de elementos salidos de la realidad cubana y de sus antecedentes yoruba y lucumí, pero también transitan por referentes culturales salidos de todas las direcciones. 

Por ello descubrimos a un Martínez Furé que deviene Hatuey, Aponte, machete de Maceo, Shangó y Oshún, pero al mismo tiempo habla de Alcalá de Henares, de García Lorca y de figuras bíblicas.

Una pregunta recorre las dos primeras parte del libro, la pregunta perpetua del ¿qué soy? que es en realidad un ¿qué somos? Pero esa interrogante se responde en el resto del libro, donde el reconocimiento de la propia identidad se convierte en el deseo férreo de defenderla.

Y es esa defensa la que propone el autor, pues para él la cultura cubana está tremendamente viva. “Nunca se ha encontrado en peligro, va corriendo y corriendo como un río de aguas siempre renovadas. Ahora son lo hijos pródigos los que tienen que volver a la fuente nutricia y reencontrar ellos su identidad, su raíz criolla”, afirma.

Como dijera Inés María Martiatu durante las palabras de presentación del libro, la esencia de Furé sale a relucir cuando recita, declama, y desarrolla esa capacidad performática que lo caracteriza y brinda toda la belleza que lleva dentro.