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Cobertura informativa

Encuentro con Ticio Escobar en la Feria del Libro

por: Yohamna Depestre Corcho

El espacio Encuentro, que surgió en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, se trasladó este 11 de febrero a la Feria del Libro. Su invitado en esta ocasión fue el profesor, crítico de arte, antropólogo y ministro de la Secretaría Nacional de Cultura de la República de Paraguay, Ticio Escobar.

Su nombre completo es Luis Manuel Reinaldo Escobar Argaña; “Ticio” le fue otorgado por sus amigos en la adolescencia y luego pasó a ser su nombre de batalla en la clandestinidad. Es considerado como uno de los pocos que ha tratado el tema del indigenismo y otras culturas marginalizadas en América.

Estudió leyes, lo que le sirvió como guía en su lucha por los derechos del Paraguay y como base para la ley de la cultura en su país. Esto le dio una visión nueva para repensar el derecho, la diversidad y la creatividad, y poner a dialogar el pensamiento, la divulgación, la cultura, con un receptor que no solo participe como consumidor.

Ante la pregunta de la conductora Magda Resik, sobre el peligro de la identidad latinoamericana dentro de la cultura, Escobar apuntó que ve dos grandes riesgos: “diluirse en los procesos de globalización, y comprender la identidad encerrada en sí misma e impedida de articulación social”. Este último le pareció el más importante por la existencia de microidentidades aisladas que luchan por sus propias demandas y olvidan lo que quieren todos: una mejor vida, una mejor economía, una esfera pública que sobrepase los intereses del Estado, de lo mercantil.

“Unen muchos sueños comunes en la América Latina; es la nueva fortaleza que hace posible imaginar otros modelos.  La identidad está pensada como un proceso de la historia, unida por un núcleo racial, sexual, cultural…  El nosotros es flexible”, expresó Escobar.

Al referirse la conductora a su libro La belleza de los otros, donde aborda la identidad y la cultura del arte indígena, Ticio Escobar alega que ve en esta rama una mirada más fuerte, viva, interesante pues “no está viciada de lo mercantil, de la política moderna de hoy; es mucho más pura, más simple que nos da pista para otras alternativas. Desde otro paralelo nos alerta para salvar el arte de la muerte, ya que ella hace que la sociedad se mire a si misma; es el marco disciplinario donde se ponen en jaque los patrones sociales”.

El admirador de Lezama, que opina que la crítica debe ser abierta, no encerrarse en un solo canon, dijo, para finalizar, que “lo más asombroso del pueblo cubano es la responsabilidad ética que tiene de ser feliz, y lo trasluce en su piel, en el color, a pesar de los contratiempos”.