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Cobertura informativa

La otra palabra de Guillermo Rodríguez  Rivera

por: Dulce María Sotolongo Carrington

Encontrarse veinticinco años después, ante la posibilidad de volver a ser alumna de uno de tus profesores preferidos, es una experiencia que no todo el mundo puede tener.

Ver cómo el tiempo se detiene, y los adustos bancos no te impiden pensar que estás en un pupitre ―a pesar de que la todavía sobriedad de la otrora capilla de la Fortaleza San Carlos de La Cabaña, hoy convertida en la sala Lezama Lima― ni comprobar, cuando el profesor Guillermo Rodríguez habla, que no es otra la palabra, sino la misma, con la misma entonación y el mismo encanto que producía, hace tanto tiempo, en la Facultad de Letras.

Según la nota de contracubierta, este libro es una manera de abordar el estudio del poema, surgido como metodología para la enseñanza del análisis de la poesía; se adentra sucesivamente en los métodos estructural y semiótico de la comprensión del texto poético… Pero para Guillermo, este texto es mucho más: "Es una especie de suma de su enseñanza, durante casi cuarenta años, y también del aprendizaje, de profesores como Roberto Fernández Retamar y de Elena Berastaín, gran analista mexicana, profesora de la Universidad Autóctona,  en cuyo libro Interpretación y análisis del poema lírico, me inspiré para escribir este estudio".

Para todos los estudiosos y amantes de la poesía, esta obra viene a llenar un vacío ya que, a pesar de los esfuerzos de investigadores-editores, como Virgilio López Lemus, aún no se ha logrado satisfacer la alta demanda de los miembros de talleres literarios, estudiantes universitarios y poetas.

Por otra parte, es difícil separar al Guillermo, poeta de este texto, del Guillermo, maestro, heredero también de lo mejor de la poesía española  ―asignatura que impartió durante muchos años―, pero no lo tome el lector como una receta para escribir poesía, sino como un instrumento para mejorar esa: la otra palabra.