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Premios a la buena escritura, el descubrimiento y el respeto a una ciencia

por: Texto Yasmín S. Portales Machado / Fotos Fayad Mejides

Ya casi termina la Feria, pero las emociones no terminan. En la sesión de cierre del sábado en la sala Nicolás Guillén, el público, mayormente personas relacionadas con la investigación histórica y sociológica, fue convocado para la ceremonia de entrega de los premios de historia. Lo digo en plural porque se trata de cuatro distinciones: Premios de la Crítica Histórica Ramiro Guerra, para ensayo y biografía; Premio de la Crítica Histórica José Luciano Franco, para el mejor libro de historia publicado en el sistema de Ediciones Territoriales; Premio de la Crítica Histórica Fernando Rodríguez Portela, para jóvenes historiadores; y como cierre el Premio Nacional de Historia, que reconoce la obra de toda la vida.

El primer lauro entregado fue el Premio de la Crítica Histórica Ramiro Guerra, fundado en 1997 para reconocer dos categorías, ensayo y biografía. Este año su desarrollo fue empañado por la muerte de uno de los jurados: Oscar Loyola Vega, víctima de un accidente de auto el 5 de septiembre. Por eso, a la lectura del acta precedió un elogio a su trabajo y personalidad. Tras este memorial, se explicó que hubo tres libros considerados para el premio en la categoría de biografía. Tras valorar la novedad del tema y el aporte de hechos develados se decidió reconocer a Byrne, el verso de la Patria, de Urbano Martínez Carmenate (Ediciones Matanzas). Para ensayo, fueron candidatos ocho títulos, pero solo tres llegaron a finalistas. De estos, el que destacó por su novedad, develación de numerosos documentos inéditos y excelencia narrativa fue Nadie puede ser indiferente. Miradas a las guerras (1868-1898), de Elda Cento (Editorial Oriente).

El Premio de la Crítica Histórica José Luciano Franco fue fundado en 2002 para reconocer al mejor libro de historia publicado en el sistema de Ediciones Territoriales. Este 2015 hubo dieciséis textos en concurso, cinco de los cuales cinco ameritaron llegar a finalistas. Al final le fue otorgado a Del látigo y el jornal. Apuntes sobre la esclavitud en el Camagüey, también de Elda Cento (Editorial Ácana). Uno de los valores que el Acta del Jurado destaca del libro  es el análisis de la esclavitud en Camagüey y la aplicación de estadísticas para el análisis de datos.

El cuarto galardón anunciado esa tarde fue el Premio de la Crítica Histórica Fernando Rodríguez Portela, que se entrega a jóvenes historiadores desde 2006. En el Acta se reconoció la originalidad del tema, el discurso ameno y el aporte metodológico por el enfoque investigativo. Todo eso valió para que Malena Balboa Pereira tenga ahora un libro multipremiado. El manuscrito de Contra la indiferencia oficial José María Chacón y Calvo, recibió el Pinos Nuevos, de Ensayo Histórico Social en 2013, y la publicación de Letras Cubanas le vale ahora un Fernando Rodríguez Portela. ¡Enhorabuena!

El cierre llegó con la entrega del Premio Nacional de Historia a Oscar Zanetti Lecuona. En su elocución, el presidente del jurado reveló que hubo seis propuestas, pero la decisión de reconocer a Zanetti fue unánime. Las razones enumeradas fueron abundantes, cito solo el valor de su obra, su comportamiento siempre ético, sus resultados en docencia e investigación, su actividad constante en las asociaciones de historia de Cuba y otras regionales, el hecho de que varios de sus libros recibieran en su momento el Premio de la Crítica.

En el elogio, Horacio Díaz Pendás mencionó los orígenes profesionales de Zanetti en la arqueología. Entre los méritos profesionales que justifican el lauro, listó sus más de sesenta publicaciones –entre artículos, resultados de investigación y libros-, su trabajo docente, la amplitud de sus investigaciones –además de la economía ha hecho aportes en historiografía, sociología, relaciones Cuba Estados Unidos y cultura-, su huella en la carrera de Historia de la Universidad de La Habana y, sobre todo, su uso de una auténtica metodología marxista. Respecto a su escritura, destacó la hondura y originalidad, el impecable uso del idioma.

En su discurso, Oscar Zanetti Lecuona afirmó que lo mejor de esa ceremonia era la compañía. Agradeció a Olga Portuondo Zúñiga por su presencia, y felicitó a las otras personas premiadas. En la reflexión posterior, destacó la importancia del estilo de escritura en la historia. En la medida en que la historia dejó de ser poesía y empezó a ser ciencia, el estilo perdió importancia. Calificó esto como un error: "nuestras obras no pueden perder el estilo referencial, pero hace falta una prosa amena. En una obra de pobre redacción se pierde parte del esfuerzo, y el público va luego a informarse en fuentes de menor seriedad, pero más amigables. Debemos trabajar para que se conozca el pasado de manera multifacética -exhortó-, ese es el sentido de nuestra vida y el aporte al país".

Oscar Zanetti Lecuona (La Habana, 1946) ha impartido docencia en varias universidades cubanas y extranjeras como la Universidad Autónoma de Nicaragua, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la Universidad de Brasilia, la Universidad de Barcelona, la Universidad Autónoma de Yucatán, University of Texas, Harvard University, entre otras. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas en 2011. Pertenece además a la Asociación de Historiadores del Caribe, a la Asociación de Historiadores de Latinoamérica y el Caribe (ADHILAC), a la Unión de Historiadores de Cuba, a la Asociación Mexicana de Historia Económica, a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la que es vicepresidente de la Sección de Historia. Es miembro correspondiente extranjero de la Academia Dominicana de la Historia y editor y corresponsal extranjero del Journey of American History. Ha publicado: United Fruit Co., un caso del dominio imperialista en Cuba (Editorial Ciencias Sociales, 1976), El proceso de la investigación histórica (ENSPES, 1979), Caminos para el azúcar, (Editorial Ciencias Sociales, 1987) (coautor con A. García.), Dinámica del estancamiento. El cambio tecnológico en la industria azucarera cubana entre 1926 y 1959 (Instituto de Historia de Cuba, 1996), Las manos en el dulce. Estado e intereses en la regulación de la industria azucarera cubana (Editorial Ciencias Sociales, 2004), Isla en la Historia. La historiografía de Cuba en el siglo XX (Unión, 2005) y Esplendor y decadencia del azúcar en las Antillas hispanas (Ruth casa editorial y Editorial de Ciencias Sociales, 2012).

   

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Editado por Yaremis Pérez Dueñas