Inicio
Cobertura informativa

Retos del libro en América Latina y el Caribe

por: Nancy Maestigue Prieto

La sala Nicolás Guillén recibió, en este frío 20 de febrero dentro de la programación de la 24 Feria Internacional del Libro, La Habana 2015, a los editores en su tradicional encuentro anual para reflexionar sobre temas de su interés. En esta ocasión un panel, integrado por el escritor venezolano Luis Britto, Premio Alba de las Letras, la Msc. Karina Pino Santos y los licenciados Gustavo Blanco, director de la Editorial Cubaliteraria y Yunier Riquenes, integrante del proyecto Claustrofobias, y moderado por el doctor José Antonio Baujín, incursionó en “Los retos del libro en América Latina y el Caribe”.

Por estos retos transita el universo editorial en la región desde el consumo, promoción y producción; precarios si se compara con las grandes transnacionales del libro, y sobre esa base hay que “establecer los retos a vencer”, decía Baujín en sus palabras introductorias, y para ello se imponía revisar el débil manejo lingüístico por parte de algunos autores, cuando se considera al libro “paradigma de la lengua”. Esa precariedad afecta, como es sabido, la calidad del producto editorial, ya sea en soporte papel o digital.

“La vida te da sorpresa”, fue la expresión del escritor Luis Britto, porque le llamó la atención verse sentado entre editores, cuando él es escritor, pero aceptó el reto.

Al referirse a la edición digital, la consideró como “una maravilla”, nueva forma de tener libros sin que le ocuparan espacio en la casa, pues ya no tenía dónde ponerlos y parecería que “tendría que me mudarme para el jardín” y que gracias a ese tipo de producción podía tener la posibilidad de bajar desde diversos sitios títulos que aborden diferentes temas, aunque reconoció que se necesita una multiplicación de medios para acceder a esas bibliotecas digitales.

En relación con la escritura, estableció un paralelo entre los mensajes y las llamadas telefónicas de los móviles; aseveró que los mensajes están sustituyendo a la conversación telefónica y, de alguna manera, fundamentalmente en los jóvenes, y así “la escritura vuelve al primer plano”.

Alabó las facilidades de las computadoras para escribir, porque puede verse la cantidad de caracteres, los espacios, e hizo alusión a un recurso que existía que permitía al escritor saber cómo debía manejar las palabras, sus significados y hasta los estilos, y a diferencia de aquellos existentes, con la computarización se puede cambiar, eliminar, agregar y realizar diferentes operaciones sin tener que repetir lo escrito. “Limpiarlo es muy superior, al igual que mejorarlo”.

Especificó que el libro necesita la diversidad en las posibilidades de moverlo entre países sin las presiones de las aduanas y los aranceles porque retrasan la adquisición del volumen, lo que no sucede con las descargas digitales.
Luis Britto, al referirse al trabajo de la edición, dijo: “el editor es indispensable, es el que paga el pecado del escritor”, porque es el que tiene que buscar “que el libro sea digno, de quien lo escribió y de quien lo va a leer”.

Gustavo Blanco y Yunier Riquenes abordaron por separado la presencia en el plano editorial del libro electrónico.

Gustavo, a partir de las palabras del escritor Luis Britto, esbozó el punto de vista del libro digital en Cuba y las circunstancias que imperan en su producción, comparado con el de soporte papel.

Reflexionó sobre la escasa oportunidad de la producción literaria de los países menos desarrollados en comparación con los que poseen mayor tecnología y desarrollo. Puso de ejemplo el caso de Cuba, donde no se pueden producir los libros en todos los formatos, solo pueden realizarse tres: PDF, EPUB y MOBI y, por prejuicios, se desechan los libres y otros formatos que brindan oportunidades que podrían enriquecer los paquetes que reciben los lectores.

En un evento en el que participó, le escuchó decir a alguien que José Lezama Lima se hubiera sentido feliz de haber llegado a la era digital, por las bondades de la red, donde hubiera podido tener acceso a bases de datos sin moverse de la casa para obtener las informaciones necesarias para escribir sus libros.

Reconoció que no es menos cierto que el soporte económico en Cuba no permite en la actualidad obtener el equipamiento necesario para explotar todas las posibilidades que brinda el mundo digital. Es sabido que un dispositivo pequeño puede cargar buena cantidad de información, pero para tenerlo hay que tener un dispositivo económico que respalde su adquisición. No obstante, se ha utilizado como paliativo la realización de disco para ser leídos en computadora o DVD, y en ocasiones, como es el de las ferias, llevar los libros en un dispositivo de almacenamiento y de esa forma seguir promoviendo la literatura, porque lo más importante es “la voluntad de mantener la palabra y su función social”.

Por su parte, Yunier acotó que a veces hay posibilidades y no se utilizan. Considera que los dos soportes (papel y digital) son importantes, pero lo fundamental es la promoción para lograr llegar al lector.

“Cuando el editor es bueno, el resultado del libro es bueno”, aunque no se puede pensar solo en el editor, es un trabajo colectivo donde, sin la participación del diseñador, el fotógrafo (cuando es necesario), los animadores, los diagramadores, en definitiva, todos, el resultado cumple su objetivo: “llegar al lector”.

Argumentó que en Cuba se está dando un caso singular, existen algunos escritores que primero están publicando en sus blogs y después con las editoriales.

Riquenes es de los que cree que el libro digital no compite con el impreso porque el interés del consumidor del producto cuenta. También afirmó que pocos lectores conocen que existen libros digitales porque la promoción no ha sido efectiva y a pesar de que hay pocos soportes para leerlos, se debe instrumentar un mecanismo para hacer que llegue a ellos. Y sobre todo pensar en el público infantil para, poco a poco, ir introduciéndolo en la lectura digital, además de pensar cómo el lector cubano, que no puede acceder a las tiendas donde se venden, puedan obtenerlos.

La intervención de la Msc. Karina Pino Santos estuvo dirigida al “Arte en libros: una apuesta en la integración y desarrollo cultural de América Latina y el Caribe”.

Su intervención no versó sobre el mundo digital, sino a los retos que enfrenta el libro de arte, tan importante para la “divulgación del arte”. Visualizó la necesidad de incentivar estrategias en América Latina y el Caribe. “Los países en vías de desarrollo no pueden sustraerse a la realidad signada en el arte por la corriente principal o mainstream, cuyo centro continúa en los estados Unidos, y el único modo de salir de eso en el “contexto de la Peripecia”, se impone “asumir estrategias” con el objetivo del desarrollo educacional y lograr el incremento del lector con intereses culturales diversos y especializados en los países latinoamericanos.

Su preocupación se centra en que en las investigaciones publicadas con temas de historia, teoría y crítica de arte y la producción de libros impresos posean una concepción eurocentrista y no tengan en cuenta las potencialidades de América Latina y el Caribe.

“La preocupación de editores y autores con los derechos de las ediciones electrónicas está siendo reevaluada según las ventajas de nuestra América”, un aspecto importante para lograr los cambios en la llamada nueva cadena del libro.

La Feria del Libro de La Habana, día a día y por dentro, míralo y descárgalo en:

Youtube

Editado por: Nora Lelyen Fernández