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Cobertura informativa

Miel en un tamiz

por: Nancy Maestigue Prieto

Tener como país invitado a la 24 Feria Internacional del Libro, a la India, ha permitido promover un catálogo de títulos de la literatura hindú que, al igual que su filmografía, pronto tendrá una amplia aceptación. Por ello, la sala Rabindranath Tagore, destinada a las diferentes actividades relacionadas con la nación asiática tuvo dentro de las presentaciones Miel en un tamiz, de Kamala Markandaya (1924-2004), seudónimo de la escritora Kamala Purnaiya Taylor. El título fue tomado de un poema de Samuel Taylor, donde entre sus versos decía: “Trabajar sin esperanzas es echar miel en un tamiz/ pero la esperanza sin objetivo no puede vivir”, según expresara Daniel Céspedes Góngora, presentador del volumen.

La escritora fue conocida en el mundo literario por presentar en sus obras no solo el choque entre la modernidad urbana y las sociedades rurales, sino por poseer un estilo poético, marcado lirismo y un profundo intimismo. A pesar de ser esta su primera novela, gozó desde el primer momento de una muy favorable aceptación de la crítica y el público lector, por el depurado dominio de las técnicas de la narrativa y la capacidad de atrapar la atención del lector.

La historia logra un acercamiento a una familia que lucha por mantenerse unida aun ante las vicisitudes a las que se enfrenta para poder sobrevivir en un mundo donde la naturaleza con sus cambios y el acoso de la industrialización, unido a los acreedores y la miseria, no cejan en intentar destruirla, pero posee un espíritu tan firme que nada hace que pierda las esperanzas.

Daniel Céspedes, al referirse a la trama, enfatizaba que “cuando uno se adentra en su argumento va reconociendo un plano contextual crudo y muy desolador que, anclado en lo local sin nombre o geografía (…) aspira, no obstante, a universalizarse”. Considera que Miel en un tamiz había impactado y seguiría impactando al consumidor literario occidental porque su protagonista es capaz de “recapitular fracaso tras fracaso con una hiperrealidad que pone los pelos de punta” y a continuación apuntaba: “Uno de los grandes méritos de esta novela de Markandaya es su armonía entre historia y personajes”, con sus matices, psicología, componentes sociales, presencia de la clase considerada intocable y con todo, llegar a un mayor conocimiento de este país y su cultura a través de una literatura “aguda, severa y honesta”.

 

Editado por Yaremis Pérez Dueñas