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Música, tradiciones y retos de un Caribe con influjo africano

por: Martha Andrés Román

En los años 1982 y 1983 un grupo de especialistas del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC) viajó al caribeño Estado de Granada para realizar un estudio sobre las tradiciones y tendencias musicales presentes en la antigua colonia inglesa. Eran los años del Gobierno de Maurice Bishop, quien había asumido el poder en 1979, y cuya titular de Educación y Cultura, Jacqueline Creft, contribuyó con los expertos de la mayor de las Antillas en sus estudios sobre la cultura granadina.

Como resultado de esa experiencia, una de las integrantes del grupo cubano, Laura Vilar Álvarez, escribió el libro Tradiciones musicales en el Caribe: Granada, que el sello editorial de CIDMUC publicó como parte de su colección D'Campo.

“El objetivo de este volumen y de toda la colección es que las personas tengan una aproximación a ese Caribe que se diferencia sonoramente del Caribe nuestro”, explicó la autora durante la presentación de su obra en el contexto de la 24 Feria Internacional del Libro, Cuba 2015.

Al participar en el panel Afrocaribeños en la Casa, celebrado este 17 de febrero en la Casa de las Américas, la investigadora recordó que hace más de tres décadas, cuando visitaron la llamada Isla de las especias, acudieron con el propósito no solo de analizar las características de la música en el país, sino además de ayudar a preservar esa riqueza sonora.

Gracias a esa investigación llevada a cabo sobre el terreno, el lector puede conocer ahora sobre las string y las steel bands, los bailes de cuadrillas y lanceros, los conjuntos Big Drum y las baladas del norte de la isla interpretadas a ritmo de violín, guitarra y banjo.

En el texto, según se conoció durante el panel, se abordan las tradiciones musicales y culturales, los géneros, ritmos e instrumentos de ese Estado, e incluso, aparece un recorrido por la historia y la economía de la pequeña nación.

Las sonoridades afrocaribeñas, sus particularidades e influencias en la cultura tanto de la región como de todo el orbe, también constituyen el centro de otro volumen presentado en la tarde de este martes: Occidentalización de las culturas musicales africanas en el Caribe, una investigación de Olavo Alén Rodríguez publicada en 2014 por Ediciones Museo de la Música.

De acuerdo con José Reyes Fortún, encargado de presentar el texto, uno de sus principales valores radica en ser un material dirigido a los estudiosos y al público general, en el cual se combina el conocimiento musicológico con una perspectiva eminentemente filosófica de los temas abordados.

Una de las ideas fundamentales del material, destacó, es el hecho de que la occidentalización de la música africana no tuvo lugar en ese continente, sino en el llamado Nuevo Mundo, y parte importante de ese proceso ocurrió en el Caribe.

Para el autor del libro, uno de los retos fundamentales de su investigación fue lograr una aproximación a lo afrocaribeño y lo afrocubano, pues señaló que la existencia de una falta de definición en torno a esos dos conceptos había dado lugar a diversos errores.

Apuntó que no es lo mismo lo caribeño, lo africano, lo cubano, y lo afrocaribeño o lo afrocubano, el texto trata de determinar cuánto de africano hay en nuestra música y cuánto es completamente cubano o del Caribe.

A decir de Alén Rodríguez, muchas veces queremos ver en la inmensidad y el misticismo del continente africano la riqueza que nació en nuestras tierras. “Las expresiones musicales del Caribe son muy superiores a las múltiples expresiones musicales africanas. El mundo entero fue impactado por el son, el mambo, el cha cha chá, el calipso, el merengue, ritmos que no tienen ningún equivalente en el continente africano que pueda competir con ellos”.

El espacio para hablar sobre el influjo africano en esta área geográfica contó, además, con una nueva presentación de la obra Elogio de la Altea o las paradojas de la racialidad, con el cual su autora, Zuleica Romay,  mereció el Premio Extraordinario de Estudios sobre la presencia negra en América y el Caribe contemporáneos en la edición 53 del Premio Casa de las Américas.

Según Roberto Zurbano, ese volumen constituye un análisis de la racialidad y el racismo en Cuba durante los últimos 10 años, a través de recursos como el testimonio, las estadísticas y la realización de encuestas.

Consideró el crítico y ensayista que Romay no solo hace una indagación aguda y equilibrada, sino que además realiza cinco propuestas muy interesantes para discutir, polemizar y llevar a cabo el debate equilibrado que tanto necesita el tema de racismo y la discriminación racial en la Isla.
 

Editado por: Patricia Marin