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Cobertura informativa

Mirar el Caribe con ojos de mujer, entre el desgarramiento y la vindicación

por: Martha Andrés Román

Un nuevo libro nos puede incitar por varias razones: la firma de un autor que ya consiguió atraparnos con otra obra o del cual hemos escuchado en numerosas ocasiones; el hecho de que esté antecedido por un gran inventario de premios y reconocimientos;  el tratamiento de una temática que nos resulta atractiva o cercana; e, incluso, la recomendación de un conocido con quien compartimos formas de pensar y preferencias.

Si ninguno de esos estímulos está presente cuando tenemos ante nosotros un volumen desconocido, aún quedan otras provocaciones que nos pueden llevar a la lectura, como la invitación ferviente y pasional realizada por algún crítico o conocedor de la literatura, que nos muestre con vehemencia los valores del texto y nos haga salir de la presentación deseosos de adquirirlo.

Esto último me sucedió el 17 de febrero con la novela Lluvia y viento sobre Telumea Milagro, de la narradora guadalupeña Simone Schwarz-Bart, presentado en el contexto de la 24 Feria Internacional del Libro, Cuba 2015 bajo el sello de la Editorial Casa de las Américas como parte de su Colección de Literatura Latinoamericana y Caribeña.

La presentación de la obra, que estuvo a cargo del poeta, crítico y ensayista Roberto Zurbano, se produjo como parte del panel Afrocaribeños en la Casa, donde el texto de Schwarz-Bart se distinguió por ser el único material de ficción entre los ensayos e investigaciones promovidos durante el espacio.

A decir de Zurbano, la novela constituye una muestra de la literatura escrita por mujeres en las cuales se mira la realidad del Caribe desde el desgarramiento. En estas obras, explicó, se cocina una forma diferente de pensar la región: si los hombres la abordan desde la épica, las mujeres lo hacen desde la intimidad de la historia, esa parte que la épica no logra revelarnos.

Del mismo modo que existe un discurso narrativo sobre la conquista de América, existe otro sobre el cimarronaje y la resistencia negra en el Caribe.  Apuntó que dentro de este último discurso narrativo se ubica el ciclo femenino caribeño, que representa uno de sus momentos más trascendentales, con voces como Maryse Condé, Mayra Santos-Febres y Teresa Cárdenas.

En el caso particular de Lluvia y viento sobre Telumea Milagro, se trata de la historia de tres mujeres negras, sobre todo de una abuela y su nieta. Al mismo tiempo, agregó Zurbano, es la historia de una isla como Guadalupe, que también es mujer, y aparece la figura de la bruja, tan importante en la literatura del Caribe y que en este libro es reveladora y descolonizadora.

Aunque Schwarz-Bart nació en Francia en 1938, es hija de padres originarios de Guadalupe, y ha pasado gran parte de su vida viviendo en zonas rurales del territorio caribeño, por lo que la parte campestre de la pequeña nación se encuentra presente en su obra.

Para Zurbano, el texto constituye una indagación casi antropológica en la que sobresale el desgarramiento, el sufrimiento de una señora que luego es heredado por su nieta, el intento de esta última por hacer un viaje hacia su vindicación como mujer y como negra. Es, además, la rehabilitación de Guadalupe, un lugar que siempre ha sido muy maltratado. 

Desde su punto de vista, en el libro aparece, además, una defensa del habla, del lenguaje que emplean las féminas y de la manera en que ellas se comunican, a veces hasta sin necesidad de palabras.

Está presente, asimismo, la revelación, el descubrirse a sí mismo como ser diferente: negro, pobre y mujer. Manifestó que trata asuntos como la zafra azucarera o la marcha de muchas personas que fueron a trabajar al Canal de Panamá, hechos que unen al Caribe, referencias de un pasado común.

De acuerdo con el crítico cubano, esta obra es una muestra de que el Caribe francés tiene mucho que aportar a los ciclos narrativos de la región, a la formación de un área con la cual compartimos muchas más cosas de las que creemos.

 

Editado por: Patricia Marin